San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 8 de diciembre de 2015.
 
BOLETÍN DE PRENSA: CONDENAMOS REPRESIÓN DE POLICÍA FEDERAL Y GENDARMERÍA CONTRA MAESTROS DE CHIAPAS QUE TUVO EL LAMENTABLE SALDO DE UN MAESTRO MUERTO.
 
Desde hace días advertimos por vía de nuestra cuenta de twitter (@DDHH_Chiapas) que el gobernador Manuel Velasco Coello sería el principal responsable de lo que sucediera en estos días ante la presencia de miles de policías federales y de la gendarmería en Chiapas con el objetivo de imponer la evaluación obligatoria de maestros, ello ante un escenario en que la CNTE-Chiapas anunció acciones de resistencia contra la evaluación que se ha convertido en el centro de la mal llamada Reforma Educativa.
 
Hoy la policía federal y gendarmería implementaron un operativo para impedir la libre circulación y la protesta magisterial en la entrada poniente de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, ello con un evidente exceso del uso de la fuerza pública con uso de gases y balas de goma en contra de los maestros culminando con un saldo lamentable de un maestro muerto, 6 detenidos y decenas de heridos.
Condenamos los hechos represivos de la policía federal y gendarmería contra los maestros del SNTE-CNTE de Chiapas y señalamos como responsables directos al gobernador Manuel Velasco Coello y al Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño.
Valoramos que el magisterio perteneciente a la Sección VII del SNTE-CNTE no puede continuar con ambigüedades y ante los excesos y graves violaciones de derechos humanos que sucedieron el día de hoy deben señalar la responsabilidad directa del gobernador, quien en todo momento mantuvo reuniones con el Secretario de Educación Pública y el gabinete federal de seguridad para implementar el operativo que ha costado la sangre de un maestro, 6 maestros detenidos y que deben considerarse presos políticos y de conciencia y decenas de maestros heridos.
Lo anterior sucedió mientras los diputadas y diputados del PRI, PAN, PVEM y PANAL aprobaron la desaparición del fondo de pensiones de trabajadores del ISSSTE, y en Chiapas existe un profundo rezago educativo y como denunciamos recientemente como consecuencia de la reforma educativa se viola el derecho a la educación de más de 15,000 niñas y niñas por la falta de cerca de 482 plazas de maestros que han sido congeladas por la SEP y el gobierno de Chiapas.
 
Por la Defensa de los Derechos Humanos de nuestro Pueblo.
 
Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa

 

El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras denuncia ante la opinión pública nacional e internacional los intentos de asesinato contra los del compañeros Tomás Gómez Membreño, Coordinador General del COPINH y Alexander García Sorto, líder Comunitario de Llano Grande, Colomoncagua.

 

 

 

 

 

 

En dos circunstancias distintas, el día de ayer 9 de octubre, fueron objeto de disparos los compañeros mencionados; en horas de la madrugada, sujetos desconocidos llegaron a la casa de habitación del compañero Alexander García e hicieron numerosos disparos a la puerta principal y a la ventana de la habitación en la que se encontraba durmiendo con su esposa y sus dos hijas. Los disparos fueron realizados con la intención de asesinar al compañero Alexander o a las integrantes de su familia.
En la noche del mismo día, una persona disparó contra la camioneta de la organización,  que conducía el compañero Tomás Gómez Membreño, Coordinador General del COPINH, cuando salía del centro de encuentros Utopía con dirección a su casa.
El intento de asesinato contra el compañero Alexander García constituye un segundo intento, puesto que el pasado 6 de mayo del presente año, a dos meses del asesinato de nuestra coordinadora general, Berta Cáceres, fue abaleado saliendo de su casa por parte del ex militar Enedicto Alvarado, saliendo con una herida de bala que por poco le quita la vida. Esta agresión a disparos en contra de su casa, se produce después que el ex militar está siendo procesado y su familia hizo amenazas en contra de Alexander por no retirar la denuncia.
El COPINH denuncia estos intentos de asesinato contra el compañero Tomás Gómez, quien asumió a coordinación General del COPINH después del asesinato el pasado 2 de marzo de la compañera Berta Cáceres, y el compañero Alexander García, como intentos de silenciar la lucha del COPINH en contra de los proyectos de muerte en los territorios Lencas, impulsados por este gobierno corrupto, arrodillado a los intereses económicos nacionales y transnacionales.
De igual manera, el COPINH denuncia la realización de disparos en ráfagas que se realizan en la comunidad Lenca de Río Blanco, por parte sicarios pagados por DESA, como forma de intimidación y amenaza contra la comunidad que se opone a la destrucción del río Gualcarque y el despojo de los territorios del pueblo Lenca.
A 7 meses del asesinato de nuestra compañera Berta Cáceres, se sigue atentando contra la vida de quienes nos oponemos a la construcción de proyectos de muerte como la represa Agua Zarca/DESA en el río Gualcarque y la represa de la empresa HIDROSIERRA sobre el río Negro en el municipio de Colomoncagua. Continúan las agresiones de muerte contra quienes defendemos los derechos del pueblo Lenca y queremos construir alternativas viables para el desarrollo de nuestras comunidades y del mundo entero, no el desarrollo de los bolsillos de unos pocos.
A 7 meses del asesinato de nuestra coordinadora general, ni el gobierno ni las instituciones han respondido a nuestras demandas de cancelación de proyectos inconsultos con las comunidades, la investigación independiente del asesinato, la desmilitarización de los territorios Lencas y el cese a la persecución y estigmatización hacia el COPINH. Exigimos respuestas.
Exigimos el cierre de Agua Zarca/DESA y de todos los demás proyectos de muerte, inconsultos e ilegítimos que se encuentran en nuestros territorios.
Exigimos el respeto de la vida de todas y todos los integrantes del COPINH.
Exigimos justicia por el asesinato de Berta Cáceres.
Berta no murió, se multiplicó.
Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Iselaca y Etempica, se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, dignidad, libertad y paz.
Dado a los 10 días del mes de octubre de 2016 en La Esperanza, Intibucá.
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LOS MUROS ARRIBA,

 LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).


 
Febrero del 2017.


La tormenta en nuestro caminar.

  Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos.  Llegó a nuestras tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes.  En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

  Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

  Resistimos, siempre resistimos.  Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder.  Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos.  Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar.  Hubo así supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir.  Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo.  Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

  Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

  Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.  Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

  Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos.  Al expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.  Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

  Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder.  Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres diferentes pero idénticos pesares.

  No bastó.  El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto.  Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente.  El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

  Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad.  El Poder convirtió así a los calendarios en materia de persecución.  Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser ancian@, por ser human@.

  Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el Poder también amplió las resistencias… y las rebeldías.

  Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas.  Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisión.

  El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan.  Los necesita.

  A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y asesinando a los más.  No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

  No bastó.  De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

  Tampoco fue suficiente.  El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla.  Es decir, destruirla.

  Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero feudos y reinos.  Y sobre sus ruinas levantó naciones.

  Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran mercado.

  El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías.  Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

  Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías.  La “libertad económica” es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra.  En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación.  El intercambio es entonces de impunidades.  La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa más el dinero que la verdad.  Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

  Pero no bastó tampoco.  Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas.  La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las ciencias.  Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias.  Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial.  El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.

 El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, … y a la naturaleza.

  La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

  No, todas las desgracias son la esencia del sistema.  De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

  La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

  Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su funcionamiento, por “humanizarlo”.  Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves.  No hay arreglo posible.  No lo hubo antes.  Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

  La única forma de detener la máquina es destruirla.

  En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

  Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

  Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

  Pero en el sistema no hay solución.

  Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

  No.  Lo cierto es que se va poner peor.

  Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.

  Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

  Sólo así podremos sobrevivir.  Sólo así será posible vivir.

  Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que…

“Cuando amaine la tormenta,

 cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,

 el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.”


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La guerra y los muros de afuera y de adentro.

  Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

  Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes.  No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

  Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

  Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”.  Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según nosotr@s).

  Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

  Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

  Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas.  Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la pesadilla actual.

  Se lamentan.  El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

  El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud.  En él, millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de “migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navío del gran Capital.

  Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

  Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones.  Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a la ley y el mercado.

  La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

  Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación.  “Guerra siempre, guerra en todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda.  Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

  Nadie está a salvo.  Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

  Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles si posible fuera.

  Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales.  En la geografía mundial de los medios de comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

  ¿El calendario?  Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogías.  El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba.  Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

  El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dónde ir.  Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

  Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial.  Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo.  La salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

  Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros.  Y, el colmo, pretenden encabezar la oposición a esa política guerrera.  Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas.  Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad.  Fue y es la etapa actual de la tiranía y la esclavitud.

  Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos.  Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos.  Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

  En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

  Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los mapas.  También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

  La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero.  Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer.  Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”.  Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

  Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma.  Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: “volvamos al pasado”.

  Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo.  Nunca más.  Ni el sistema entero en su conjunto.  No importa qué hagan los de arriba.  El sistema llegó ya al punto de no retorno.


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Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

  La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta.  Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan los que arriba son iguales entre sí.

  Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

  Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

  Por eso:

  Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

  Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignación.

  Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

Frente a los muros del Capital:

la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

  Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

  Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba.  Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

  Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.

  Hay que organizarse.  Hay que resistir.  Hay que decir “NO” a las persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras.  Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte.  De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los problemas.

  Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones.  Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea.  En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

  Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida.  Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

  Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

  Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con individu@s, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de l@s perseguid@s.

  Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l@s indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

  Eso por lo pronto.  Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.  Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos sol@s.

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.  Participan:



 
Don Pablo González Casanova.

María de Jesús Patricio Martínez (CNI).

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.
    Carlos Aguirre Rojas.

Arturo Anguiano.

Sergio Rodríguez Lascano.

Christian Chávez (CNI).

Carlos González (CNI).

Comisión Sexta del EZLN.



 

Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a tod@s l@s artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema: “Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo y en el espacio cibernético.  La parte “real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra.  La edición virtual será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red.  Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar atent@s a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de Gobierno.

V.- Convocamos a l@s científic@s del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema: “Las ciencias frente al muro”.  A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético.  Próximamente daremos más detalles.



No es todo.  Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.



 

Subcomandante Insurgente Moisés.    Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero 14 (también día de nuestr@s muert@s) del 2017.

 

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad,

en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues,
consultando entre sí y meditando;
se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.
Popol Vuh
 
Hablarnos, dicen los que se quieren, los que están en el mismo juego, las y los que constituyen la comunidad, quienes trabajan explotados por el mismo patrón, los y las que padecen el mal gobierno. Las victimas que se indignan y quieren pasar del grito a organizar el coraje en resistencias liberadoras.
Hablar y ponerse de acuerdo potencia nuestro andar para ser libres, dignos y fuertes.
Esa es una enseñanza de la historia: hablar además con nuestr@s, muert@s, caíd@s en la lucha, desaparecid@s, pres@s, desplazados, excluíd@s es hacer vigente por lo que lucharon y haciéndolo nuestro según las condiciones actuales, nuestros ritmos y necesidades y sueños.
Eso ya sucede, poco a poco, pero nos falta hablarnos, escuchar y acordar acciones y construcciones desde abajo entre las distintas fuerzas, comunidades, pueblos. Meditar sobre lo que cada quien hace y quiere lograr y además definir acuerdos para ir más allá de nuestros espacios. Espacios que por cierto ya no son de confort o de comodidad, pues los acosa, agrede y hasta destruye el poder opresor cuando lo dejamos hacer su voluntad. Pero aún hay desconfianza y hasta miedo, pues se teme que los otros (así sepamos que andan en la lucha) nos infiltren, nos engañen y nos arrebaten "nuestro territorio, nuestro patrimonio y nuestro estilo o modo de vida".
Peor tantito es cuando nos  acercamos con agendas que no son propias, que ni siquiera fueron consultadas a las comunidades y colectivos, sino que las imponen las instituciones del poder, incluidos sus partidos (elecciones, programas sociales, ofertas empresariales de migajas a cambio del despojo); o bien cuando dependemos de las redes de la sociedad civil llamadas ONG, algunas internacionales, que  dicen hacia dónde caminar, a qué ritmo e incluso sobre qué temas discutir, con quiénes y cuando, a cambio de subsidios para viajar, para tener algunos instrumentos de trabajo educativo, de comunicación o de apoyo legal. Unos nos tratan como clientes, otros como sus niños, ambos no dejan crecer, aunque nos engañen con espejitos, con discursos, con pantallas que nos apantallan un ratito.
Por ello, estar de acuerdo con las y los que nos son de este espacio, que no portan la misma camiseta, nos cuesta el resto de esfuerzos, más si en nuestra organización o comunidad solo hablan y deciden unos cuantos y hasta los respetamos, aunque ellos no nos respeten, sino que nos vean y presenten como sus bases, su gente, sus convocados. Pero como están los mandones agrediendo a todos y a todas, más vale ya mirarnos como pueblo, como pueblos, como movimiento antisistema, anticapitalistas para empezar, nada menos.
Y es que el mundo y México de manera destacada vive en una noche en la que nos amenaza la represión, el engaño, la miseria, la enfermedad y la muerte que producen el capital, el patriarcado, el racismo, el modo depredador de la vida toda. Lo hace por medio del poder grande de los monopolios, los financieros, los imperios, pero también los estados, los sistemas de partidos de estado y los gobiernos malos y mañosos.
Por eso vamos a hablarnos a reflexionar con respeto para aprender entre todos cómo unirnos contra el poder, cómo salirnos de su cerco, cómo no copiar sus métodos y estilos y cómo construir desde ahora, desde abajo un poder popular autónomo, autogestivo, comunitario y con capacidad de defensa de nuestro proyecto y de la vida. Por ese camino van algunos ya se escucha lo que hablan.
20 de octubre del 2016.
A quien corresponda:
Preguntas sin respuestas:
 
.- Y para las mujeres asesinadas por el "grave" delito de ser mujeres, ¿habrá también burlas, desprecio, acusaciones de que, por exigir un alto a las agresiones y poner, con su sangre, el tema en la agenda no sólo nacional, sino mundial, le hacen el juego a la derecha?  Porque no se están muriendo, las están matando.  ¿Y si se niegan a aceptar que es un problema que se resuelve atacando la corrupción?  ¿Y si se atreven a decir que el origen de ese odio asesino está en el sistema?  ¿Y si se les ocurre la descabellada idea de hacer a un lado a los hombres en las decisiones vitales (sí, de vida)?  ¿Y si deciden tomar su destino en sus manos?  Algo de eso, o todo eso, ¿sería una maniobra gubernamental para evitar que etcétera?