Pbro. Lic. Pedro Pantoja A.(Durango1944- Coahuila, 2020) Defensor de migrantes y trabajadorí)s. Asesor General de Belén, Posada del Migrante, Frontera con Justicia, A. C. y Humanidad sin Fronteras, A. C.
Publicamos en su memoria un extracto de una presentación fechada en 2011, compartida con migrantes y en defensa de los derechos humanos. Hablar hoy y en esta coyuntura de violencia y de crueldad social, es hablar tomando partido con las víctimas; es hacer realidad “LA OTRA HISTORIA”, no la oficial, ni la que el Estado proclamó con el bicentenario y el Centenario, historia tradicional que inventa y manipula al pueblo con héroes y hazañas sospechosas, imaginarias... sino ser fieles, a escuchar y sentir atentamente la realidad, la “OTRA HISTORIA” llena de sufrimientos, la historia contada por las víctimas, la dolorosa historia de la migración forzada, la migración centroamericana.
Testionio de una mujer migrante.
“Yo no recuerdo el nombre de esa compañera centroamericana, ni dónde se subió al tren. Sólo recuerdo que era joven y traía un bebé en sus brazos. Nunca habló nada, pues era tanto su cansancio que en cuanto se acomodó en el vagón, la venció el cansancio por el mucho sueño y la mucha hambre que traía. Sus brazos se debilitaron con el sueño y el cansancio, de tal manera que se aflojaron sus brazos y sin darse cuenta su bebé rodó por sus piernas hasta caer en medio de los rieles. Repentinamente despertó y soltó un erito desgarrador de tristeza y sin dudarlo se aventó a los rieles y con toda seguridad encontró la muerte, pero esto la unió a su bebé”. Hace siglos (en la conquista y en la colonia), fue “El Camino de la Plata”, ahora La Ruta de la Muerte.
El estado mexicano, violador permanente de los derechos humanos. Victimario en el sur y víctima en el norte.
La defensa y la lucha de los derechos humanos ha tocado fondo. Nos llena de desesperación, que, en cuanto más armamos la lucha social de los derechos humanos, más se activan y se estructuran los delitos y las agresiones institucionales contra los derechos de las víctimas y de los defensores y defensoras de derechos humanos.
Se ridiculiza y se desprestigia el papel de los defensores. El Estado de derecho está despedazado. Se diviniza a los agresores, militares, policías, funcionarios públicos, gobernadores. No queremos que la academia siga investigando más sobre los derechos humanos, sino que se unan a nuestra lucha social, que se metan con nosotros a “las casas de seguridad”, que se suban con nosotros y los migrantes a los trenes, que armen estrategias con nosotros frente al Crimen Organizado del cual somos blanco perfecto.
Creo radicalmente que este es el momento histórico y auténticamente revolucionario de una nueva perspectiva de la lucha de los derechos humanos.
El hallazgo de fosas clandestinas.
Abril de 2011. San Fernando, Tamaulipas.
El jueves 7 de abril de 2011 la prensa nacional dio a conocer el hallazgo de 43 restos en una fosa clandestina nuevamente en el municipio de San Fernando, Tamaulipas. El desarrollo de las investigaciones según se reporta en los medios de comunicación ha sido vertiginoso. En la última actualización en conferencia de prensa de la Procuradora General de la República el 26 de abril de 2011, se reportaba el hallazgo de 183 cuerpos en 47 fosas clandestinas. El 7 de junio la cuenta ascendió a 193 cuerpos y 47 fosas clandestinas sólo en el municipio de San Fernando.
LA CRUELDAD EXTREMA SOBRE LAS VICTIMAS.
Las formas de ejecución son extremadamente violentas. Las notas periodísticas relatan que 130 murieron a consecuencia de golpes con objetos contundentes (algunos infligidos por víctimas forzadas a hacerlo) y el 80 por ciento de los restos presentaban huellas de tortura. Uno de los relatos periodísticos resalta por la crudeza con que fueron asesinados hombres, ancianos, mujeres, niños y recién nacidos. De acuerdo con lo reportado por la prensa, un testigo de la matanza relacionada con las 47 fosas de San Fernando, refiere que cuando fueron secuestrados, el grupo criminal los zetas, separó! a la gente del autobús por grupos: mujeres, niños, adultos mayores y hombres.
A los hombres los obligaron a pelear en parejas con un marro (herramienta de metal con mango de palo) con la consigna de que debían pegar a matar a fin de sobrev1vir. A los que se oponían los asesinaban enfrente del grupo como una forma de intimidación. A las mujeres que consideraban “más guapas” las bajaron del camión y se las llevaron a un lugar donde había otro grupo de mujeres prisioneras que se encontraban en situación deplorable. Fueron violadas. Les arrebataron a sus niños que se aferraban a ellas diciéndoles “A ver perras, denme a sus cachorros “...
A los niños los llevaron a otra parte, en donde había unos tanques con ácido, ahí los aventaban, se oían los gritos de dolor mientras se deshacían. Y los sicarios solo reían a carcajadas, uno de ellos les gritó a los demás, “Ya va a estar el caldo”.”.
A los adultos mayores los acostaron en el piso y obligaron a que el chofer del camión pasara por encima de ellos. Obligaron al resto de las mujeres a permanecer arriba del camión mientras eso sucedía, luego las mataron a golpes.
El grupo criminal disfrutaba esto como si fuera una fiesta y al final “el Comandante 40 reunió a todos Los Zetas y les dijo, “Ya estuvo bueno de diversión por esta noche cabrones. Traigan a los ganadores” y trajeron a los que habían matado a su contra con el mazo y les dijo, “Bienvenidos al grupo de Fuerzas Especiales Zeta, el otro ejército”. En esa casa nos mantuvieron hasta que sucedió lo siguiente: había una mujer hondureña de nombre Sara, que estaba embarazada y que ya llevaba mucho tiempo secuestrada. Ella sólo me dijo que se llamaba así, y que tal vez iba a llegar un momento en el que se le olvidaría su nombre, por lo que me pidió que se lo recordara cuando esto sucediera. Y fue cierto, después de algunos días ella ya no recordaba su nombre y sólo llorando pasaba. Entonces, empezó a nacer el bebé, y nadie la ayudó, sino que al contrario, la golpearon para que dejara de quejarse. El bebé nació, pero la placenta nunca salió, así que al cabo de dos horas de que nadie la ayudara, ella murió ahí, desangrada. Al bebé se lo llevaron y no sé qué habrá pasado con él. Los secuestrados no hicieron nada con el cuerpo de Sara, sino que ahí lo dejaron, y nosotros teníamos que convivir ahí con el cadáver, pero empezó a oler tan mal que los vecinos se dieron cuenta y avisaron al ejército que algo raro estaba pasando en esa casa. Entonces, nos movieron para otro lado y dejaron el cuerpo de Sara ahí. | Después, sucedió que mis dos compañeras quedaron libres porque pagaron el rescate, así que se fueron a entregar a la migración en Reynosa. Ahí le dijeron a los agentes lo que había pasado y entonces, ellos mismos las vendieron otra vez a los de la delincuencia organizada. Ellas llegaron a la casa y ahí las mataron y las pusieron a las dos como ofrenda a la Santa Muerte. Hicieron que todos pasáramos a hincamos frente al altar con las dos mujeres muertas para pedirle perdón a la Santa Muerte.”.
A Belén, Posada del Migrante llegó una mujer migrante madre, con su hijo adolescente. Su narración fue tremendamente vergonzosa, pues los dos fueron secuestrados y llevados a una casa de seguridad. Como no tenían con qué pagar el rescate, los secuestradores, como diversión, los obligaron a tener relaciones sexuales; ante esto el adolescente se resistía llorando, pero la madre lo animó, haciéndole notar que la decisión era de amenaza de muerte.
LA NUEVA PERSPECTIVA DE LOS DERECHOS HUMANOS.
Los DDHH son parte de una experiencia de LUCHA SOCIAL, LUCHA ENCARNADA en la misma condición de las víctimas. Deja de ser un privilegio de los académicos.
Vivimos en Coahuila y en todo el territorio Noreste una verdadera crisis humanitaria, una situación creciente de violencia social: secuestros, extorsiones, desapariciones, tortura; la Fiscalía es impotente ante un Estado de Derecho totalmente vulnerado en una sociedad y una ciudadanía pisoteada. Solamente en nuestra organización FUUNDEC (Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila), tenemos casi 100 expedientes de desaparecidos en Coahuila. Para muchos, sobre todo para la gente fuera de Coahuila, Coahuila es un territorio privilegiado de Zetas. Por lo tanto, no puede existir un discurso de los DDHH, un discurso desnudo y aislado de la realidad social, si no se experimenta el mismo proceso de VICTIMIZACION de la gente perseguida y vulnerable, de “los sin poder”. El defensor o defensora de los DDHH tienen que colocarse al mismo nivel de riesgos y peligros para tener una voz coherente y con credibilidad, articulada con la realidad de violencia y violación de las víctimas.
El trabajo de los DDHH tiene que eliminar la situación de victimización y transformarla en un proceso en el que las víctimas se conviertan en los NUEVOS SUJETOS SOCIALES. Que los “de abajo”, pierdan el miedo y sean protagonistas de su misma historia.