(Por Soldepaz Pachakuti)

Rebelión, 25 de junio de 2019.- El 28-J es el día del orgullo. Como otras tantas celebraciones su origen es yanqui: represiones y movilizaciones, y respuestas del movimiento LGTBI en el año 1969 en Nueva York. Y desde el año siguiente se celebra para reivindicar Derechos, de la diversidad sexual. El 28-J es también aniversario número DIEZ del Golpe de estado en Honduras.

La represión de ese Golpe, cuyas consecuencias permanecen, se ha llevado por delante a numerosos activistas LGTBI, que en el marco de sus libertades se han opuesto al Golpe propiciado desde USA:280 miembros de la comunidad Lésbico, Gay, Transexual, Bisexual e Intersexual fueron asesinados desde el Golpe de 2009.

Diez años atrás se hizo más conocido el crimen del activista Walter Trochez, asesinado por los escuadrones de la muerte de los militares golpistas.

En Colombia, Andrés Chica, de la organización Cordoberxia, que se mueve cuando puede con varios escoltas armados, fue uno de los antifriones que preparó la visita difícil de la XV delegación asturiana a las comunidades campesinas del Sur de Córdoba este año.

Andrés Chica y su organización denunciaron el asesinato anunciado de María Pilar Hurtado esta semana, delante de su hijo de 9 años, y las implicaciones de políticos locales amigos de Uribe en Tierralta.

Ahora, ayer, Andrés Chica resulta nuevamente amenazado de muerte.

¿Y el gobierno de Duque..? MINTIENDO con descaro en Europa sobre que sí que va a proteger a los líderes sociales, cuyo exterminio se recrudece y aumenta en todas las estadísticas. En Brasil, con la llegada del militar evangélico Bolsonaro, varias diputadas y diputados de significación LGTBI han tenido que salir al exilio por las amenazas recibidas: 

Está muy presente el asesinato de la concejala de Río Marielle Franco, “mujer, negra, LGBT, hija de la favela”, pese a que en Brasil se celebra uno de los más grandes desfiles del Orgullo, precisamente en honor a Marielle.

El 28-J y los días anteriores y posteriores hay varias actividades, institucionales o no, que en el caso de Asturias propicia XEGA para exponernos a la sociedad la necesidad de respetar Derechos, entre ellos el acto legislativo que al parlamentín asturiano “se le olvidó” aprobar en la anterior legislatura.

Cuando los colores de la diversidad, básicamente el arcu la vieya o arco iris, ondeen estos días por nuestras calles y palacios de gobierno, recordemos que hay otros movimientos que sustentan sus Derechos en colores similares o iguales, en banderas coloristas como la wiphala o el arco iris: es el movimiento pacifista, por ejemplo, que reclama el fin de las guerras y su negocio de muerte. Es el movimiento indígena que reafirma sus Derechos y nos propone Respetar a la Madre Tierra.

Y que por los mismos motivos, de avaricia, intolerancia, sectarismo y necronegocios son asesinados en varios lugares del mundo: líderes indígenas, pacifistas, activistas LGTBI. Así que sí, las movilizaciones, como la grandiosa de ayer en Sao Paulo, se convierten también en actos de rebeldía y resistencia frente al neofascismo y la necro política del miedo.

 

Diego Fusaro/ fanpage.it

 

No cabe duda de que la sociedad actual odia a los jóvenes. Y cuanto más los odia, más parece que los elogia y halaga. El “juvenilismo” compulsivo es, desde este punto de vista, uno de los mayores enemigos de la juventud: la alabanza de la juventud es, de hecho, casi siempre la pintura que esconde la gerontocracia desenfrenada de nuestra sociedad, en la que el poder está firmemente en manos de las generaciones mayores. Los jóvenes, siempre elogiados con palabras, se mantienen alejados de cualquier papel importante.

Los jóvenes de hoy se ven generalmente obligados a caer en el nuevo cuarto estado, flexible y migrante, destinados a hacerse a la mar para hacer una fortuna en el extranjero en las ocupaciones a menudo más humildes. Y mientras, la casta gerontocrática elogia la “globalización”, los jóvenes entienden por sí mismos lo que eso realmente es: ir a lavar los platos en Sídney o convertirse en vendedores en Nueva York. Alejados de las garantías sociales y de los reconocimientos de la vida cotidiana, los jóvenes toman la noche, la eligen para su reino y experimentan con formas de vitalismo de fin de semana para sobrevivir a la condición subordinada, mezquina y despreciable a la que la sociedad les condena.

Esta dinámica dialéctica de alabar a la juventud y, de manera convergente, de reducir a los jóvenes a material humano sobre el cual cargar con los costes, económicos y sociales, pero también existenciales, de la nueva y precaria forma de capital, se explica por el hecho de que la nueva estructura de producción se presenta como propia de una juventud, naturalista. Si las épocas anteriores se basaban en la madurez y en la figura del padre como auctoritas, con todo lo negativo que hay en los términos de autoritarismo y machismo, capaz de proteger el núcleo familiar y de conjugar ley y deseo en la educación de los hijos, la fase absoluta se basa en la figura del joven sin autoridad paterna y en la inmadurez como figura espiritual.

Por esta razón, el capitalismo flexible y precario es, por su propia naturaleza, “juvenilista”. Exalta al joven, porque él, sin derechos y sin madurez, sin estabilidad y biológicamente precario y en ciernes, es su sujeto privilegiado de referencia, y esto no sólo por la escasa compatibilidad de lo no-joven con la nueva lógica flexible, desde la que la siempre repetida invitación que la tiranía de la publicidad dirige también a los no jóvenes a vivir como si lo fueran, sino también porque la nueva estructura de producción y consumo coarta todo el “parque humano” para vivir como los jóvenes: es decir, en formas temporales y no resueltas, precarias y nunca maduras, transitorias y siempre a la espera de una liquidación siempre diferida.

Por otro lado, si hoy en día se nos considera “de otra manera jóvenes” hasta los cincuenta años de edad, esto sucede porque somos idealmente precarios hasta el final de nuestra vida laboral tanto en la vida social como emocional, incapaces de estabilizar nuestras vidas en las formas tradicionales de ética burguesa ahora superadas por la nueva forma de producción post-burguesa y post-proletaria.

No ocultemos la verdad: esta sociedad odia a los jóvenes.

Traducción para Rebelión: Carlos X. Blanco

 

Digámoslo: Penélope no se queda en la casa.

No permanece aquí para cuidar la hortaliza.

Para lavar la cara sucia de los pepinos,

peinar a los elotes, plancharle a las lechugas

los puños y los cuellos. No se queda en la casa, 

al frente de la escoba que al moverse reparte

un infarto en cada uno de los granos de polvo.

No teje la calceta de su matar el tiempo.

No le zurce a la ropa sus corrientes de frío.

No se halla en la cocina todo el día incrustada

mirando cómo hierve poco a poco su tedio,

probando a qué le sabe su propia servidumbre

cuando el dedo le pasa su información al gusto,

ordeñándole rayos de sol a las naranjas,

tomando de la mano diferentes sabores

que van, endomingados, a ornamentar la mesa.

No aletea, pelando cebollas y recuerdos,

el pañuelo custodio. No lava los pañales.

No cuelga en un alambre la exposición completa

de todo su fastidio, frustración, amargura

encarnada en manteles, calcetines, calzones

«y camisas que lloran lentas lágrimas sucias».

No teje una promesa que desteje en la noche

como el flujo y reflujo de un océano de estambre

en que está a la deriva su destino acosado

por la piel pretendiente. No se entierra en la casa.

También sale de viaje. También forja su propia

odisea Penélope. No se queda en la casa.

Se va haciendo camino. Pisa distintas piedras.

Halla flores e insectos que aún no tienen nombre,

que escapan a las fauces de todo diccionario.

Acumula países, aventuras, crepúsculos.

Con su experiencia al hombro va adelante Penélope.

Es cierto que en el viaje, me vive en su conciencia

como yo me la adentro también en el espíritu:

en verdad mi equipaje tiene excedido el peso

por cargar sus caricias, sus ojos, su memoria.

Pero nos separamos. Con un mapa distinto

cada quien en los dedos. En barcos diferentes

que ni una sola gota del mismo mar comparten.

Digámoslo: Penélope no se queda en la casa.

 

 

 

Enrique González Rojo, poema publicado en: Para deletrear el infinito III (1988)

 

Escribe Nuria del Viso en contexto y acción sobre “La crisis climática: un conflicto con estrategias enfrentadas”. Ella enmarca la tragedia climática “en términos de conflicto entre unos ‒los poderosos‒, que están primando su propia seguridad y minusvalorando el bienestar del resto, y otras ‒las mayorías‒, que pugnan tanto por influir sobre las elites como reunir sus propias fuerzas para cuidarse en común”.

Pero eso es ponerse las cosas demasiado fáciles… ¿Es un conflicto del capital contra la vida? Sí. Pero ¿eso equivale a un conflicto del 1% frente al 99%? No. Porque responder afirmativamente supondría no reconocer que el capital es una relación social que penetra el entero cuerpo social, una relación social de la que también el 99% forma parte. Por eso nuestras perspectivas son tan sombrías. Porque no se trata sólo de “la lucha de clases entre los poderosos y todos los demás”:[1] es también un conflicto de nosotros mismos (el 99%) contra nosotros mismos.

[1] Nuria del Viso, “La crisis climática: un conflicto con estrategias enfrentadas”, ctxt, 16 de abril de 2019; https://ctxt.es/es/20190410/Firmas/25456/ Nuria-del-Viso-cambio-climatico-estrategias-control-represion-justicia-climatica.htm

 

Tomados del Blog de Jorge Riechmann

Jorge Riechmann

Para concluir: volvamos a la pregunta inicial

La maldición para la Tierra es una masa de capitales, en manos de una exigua minoría de inversores y “desarrolladores”, escrutando hasta el último metro cuadrado sobre el que podrían abalanzarse para obtener beneficios. La imagen del enjambre de langostas no resulta desatinada.

La biosfera se las arreglará sin nosotros. Pero nosotros –la especie humana— no podemos arreglarnos sin la biosfera: sin ecosistemas sanos, diversos y productivos.

Hay una “ley” informal de Pollard sobre la conducta humana, una variante de aquella familiar observación sobre cómo solemos posponer indefinidamente ocuparnos de lo importante para centrarnos en sacar adelante lo urgente: “Hacemos lo que hay que hacer (los imperativos personales inevitables del momento), luego lo que es fácil y por último lo que es divertido. Nunca queda tiempo para hacer las cosas que simplemente son importantes.”66 33

¿Podremos comportarnos de verdad como seres racionales frente a las dificultades existenciales a las que hacemos frente, en vez de ceder a tales inercias de conducta?

A los más les preocupan los presupuestos, la gestión, el beneficio, los programas, los proyectos, el desarrollo y el crecimiento económico; y a los menos nos preocupa el terrible impacto del ser humano sobre la biosfera, y la pregunta por la vida buena.

Volvamos a aquella nuestra interrogación primera: ¿dónde estamos? Y reiteremos: no ya en un mundo vacío, sino en un mundo lleno. Ahora vivimos --y seguiremos viviendo en el futuro-- bajo constricciones ecológicas globales.

Autocontención quiere decir: autoorganización de personas, grupos sociales, estados y “comunidad internacional” para vivir bien sin sobrepasar los límites biosféricos (las capacidades regenerativas de la Tierra). Sostenibilidad es esencialmente suficiencia y autocontención.

66 Citada en el blog de Antonio Turiel The Oil Crash, entrada “Eefecto invernadero y cambio climático”, del 7 de junio de 2013.

 

Una mujer de 32 años, madre de dos niños pequeños y trabajadora en la fábrica de camiones IVECO, se ha ahorcado después de viralizarse en su centro de trabajo un vídeo sexual que ella había grabado algunos años antes. Alguien –parece que un ex amante frustrado– la traicionó de esa forma rastrera; mucha gente se envileció difundiendo esas imágenes; y ella no pudo soportar tanta presión, tanta mirada sucia, y optó por el suicidio. Así es como internet, y sobre todo las llamadas “redes sociales”, potencian algunos de los peores rasgos de los seres humanos (y más aún en el caso de los varones, dentro de la brutal cultura patriarcal que padecemos).[1]

 

[1] En el diario digital Público se subraya que “IVECO ignoró a la mujer que se suicidó tras la difusión del vídeo sexual y no activó el protocolo de acoso”, 29 de mayo de 2019.