Comienza el 2020 con la economía mexicana estancada y con amenazas de recesión. El pago de las deudas y sus costos, que no sube tan rápido como en gobiernos anteriores pero sube, enriquece a los bancos con los dineros del pueblo y de la nación. Sin embargo, se afirma que la firma del T-MEC y los yacimientos de litio y de petróleo, ya licitados para su explotación por transnacionales, traerán el soporte que evite la fase recesiva de la crisis. Algunos señalan que las nuevas disposiciones laborales que impone el T-Mec, así como las ventajas para Estados Unidos llevarán a inversionistas a dejar de invertir en México. La verdad es que el amplio diferencial de salarios entre México y el resto de los países, y la ventaja competitiva de localización con escasas normas seguirá atrayendo a las transnacionales.