Entre las recientes producciones que lanza una plataforma de películas por internet, hay una  película de reciente factura (War Machine, 2017) con Brad Pitt, quien protagoniza a un carismático general norteamericano durante una de las (tantas) invasiones a Afganistán, en tiempos de Obama. La película, en tono caricaturesco, narra el ascenso y la caída del oficial quien es llamado a ganar una guerra que ya estaba perdida. ¿La razón? La misma película se encarga de demostrarlo: Toda guerra de ocupación está condenada a la derrota. Así, la historia se desarrolla entre enemigos invisibles, la compra de líderes locales, masacres de civiles que se encuentran en el lugar equivocado, e informantes que atienden dócilmente al llamado del general ¿El resultado? La bochornosa y repentina salida del general para ser sustituido por otro oficial de rostro mal encarado, y pisadas sonoras que retumban por el corredor. Así termina la película, sugiriendo entre la burla y la crítica, una estrategia fallida por liberar a los países pobres de los tiranos que los gobiernan.