Maquiladora Jeld Wen de México: nos forzan a trabajar.

En México vamos entrando un camino que los y las trabajadoras de Italia ya han andado: la pandemia del coronavirus se ensaña en los y las trabajadoras de los parques industriales. En Bérgamo, Italia, ya les ha pasado. En Baja California ya estamos entrando pero hay resistencia. Para el 21 de abril, justo cuando el gobierno federal mexicano ha decretado la “Fase 3” de la pandemia, tres conflictos principales se agudizan en la maquila: (1) Trabajador@s vs empresarios maquileros para que no les obliguen a trabajar arriesgando su vida y el de sus familiares por el coronavirus; (2) Gobierno de Baja California vs empresarios maquileros tratando de obligar a las maquilas que no son “esenciales” a que cierren; y (3) Trabajador@s vs empresarios maquileros demandando que les paguen su salario “integro” mientras están en casa por la pandemia, y no sólo el “mínimo” o aun peor que se les despida sin salario.


Características de la Fase 3 de la pandemia es que las víctimas ya se contarán por miles y que los centros médicos empezarán a ser rebasados por la cantidad de enfermos buscando atención, en especial respiradores. Antes de ver lo que ocurre en las maquilas en México veamos el caso de Italia.

Bérgamo, la masacre que la patronal no quiso evitar

En Italia la pandemia llegó primero. Ya lo sabemos, el enemigo no es el virus en sí, sino la combinación del contagio mortal nuestras sociedades infectadas de capitalismo globalizado (que también globaliza al virus) y neoliberalizado, que han priorizado los emporios farmacéuticos y las empresas de sodas y comida industrial mientras se han deshecho todo lo posible de los sistemas de salud públicos y de los enfoques preventivos y de bajo costo para promover la salud.  
 
Dice Alba Sidera, reportando desde Italia (CTXT, 10 de abril, 2020):
“Hay imágenes que marcan una época, que quedan grabadas en el imaginario colectivo de un país. La que no podrán olvidar en años los italianos es la que fotografiaron los vecinos de Bérgamo desde sus ventanas la noche del 18 de marzo. Setenta camiones militares cruzaron la ciudad en medio de un silencio sepulcral, uno detrás de otro, en una marcha lenta en señal de respeto: transportaban cadáveres. Los llevaban a otras ciudades fuera de Lombardía porque el cementerio, el tanatorio, la iglesia convertida en tanatorio de emergencia y el crematorio en funcionamiento 24 horas al día ya no daban abasto. La imagen plasmaba la magnitud de la tragedia en curso en el área de Italia más afectada por el coronavirus. Al día siguiente, el país amaneció con la noticia de que era el primero en el mundo en muertes oficiales por Covid-19, la mayoría en la Lombardía. Pero, ¿por qué la situación es tan dramática precisamente en Bérgamo? ¿Qué es lo que ha pasado en esa zona para que en marzo de 2020 haya habido un 400% más de muertos que el mismo mes del año anterior?

 “El 23 de febrero los positivos en coronavirus en la provincia de Bérgamo eran 2. En una semana, llegaban ya a 220; casi todos en Val Seriana. En Codogno, población lombarda donde el 21 de febrero se detectó el primer caso oficial de coronavirus, bastaron 50 casos diagnosticados para cerrar la ciudad y declararla zona roja. ¿Por qué no se hizo lo mismo en Val Seriana? Porque en este valle del río Serio se concentra uno de los polos industriales más importantes de Italia, y la patronal industrial presionó a todas las instituciones para evitar cerrar sus fábricas y perder dinero. Y así, por increíble que parezca, la zona con más muertos por coronavirus por habitante de Italia –y de Europa– nunca ha sido declarada zona roja, a pesar del estupor de los alcaldes que lo reclamaban, y de los ciudadanos, que ahora exigen responsabilidades. Los médicos de cabecera de la Val Seriana son los primeros en hablar claro: si se hubiera declarado zona roja, como aconsejaban todos los expertos, se habrían salvado centenares de personas, aseguran, impotentes…

“La historia es aún más turbia: quienes tienen intereses en mantener las fábricas abiertas son, en algunos casos, los mismos que tienen intereses en las clínicas privadas… [Después de décadas de corrupción en el sistema de salud de un gobernador que incluso fue condenado por eso], el gobernador de la Lombardía… Roberto Maroni, inició en 2017 una reforma de la sanidad que recortó aún más las inversiones en la salud pública y que prácticamente ha abolido la figura del médico de familia, sustituyéndolo por la del “gestor”. 


México empieza a oler a Bérgamo

Ocho semanas (de finales de febrero al 20 de abril) tardó el coronavirus en incubarse en México y empezar a crecer exponencialmente en Tijuana y  otras zonas maquileras de la frontera con Estados Unidos. Es quizás hasta el 20 de marzo que la Secretaría de Salud confirma que un ingeniero que trabajaba en una maquiladora en la zona industrial de Otay, en Tijuana, es contagiado del coronavirus. Seis días después, se confirman 10 enfermos en la zona metropolitana de Tijuana, Tecate y Rosarito, y otros 10 en Mexicali. Rápidamente, Tijuana y otras ciudades maquileras empiezan a oler a Bérgamo. Los números ahora están en las decenas, pero los datos, como en todo el país, son una fracción y la cifra real se disputa. En proporción con su población, Baja California es el estado más afectado del país y Tijuana, la ciudad más afectada del estado. Los empresarios maquileros se encogen de hombros y se limitan a informar que se “impulsa” la instalación de cámaras térmicas en las entradas de maquiladoras, para detectar posibles casos. ¡Gracias! Ciertamente, los responsables del contagio en Tijuana son las maquilas pero también lo es la cercanía a EUA y la situación precaria de miles de personas muchas de ellas migrantes que cruzan o ya viven en la ciudad procedentes de todas las direcciones y buscando llegar a EUA, o tras haber sido expulsados del país del norte.


También otras ciudades maquileras fronterizas en México comienzan a oler a Bérgamo. En Ciudad Juárez, una maquiladora cuyo nombre se reservaron las autoridades de Chihuahua, fue obligada a cerrar luego de que tres obreros resultaron positivos a Covid-19, informó Arturo Valenzuela Zorrilla, director médico de la Secretaría de Salud estatal. En conferencia de prensa virtual, el funcionario dijo ayer que asimismo otros empleados de la misma empresa presentaron síntomas de enfermedad respiratoria y no se descartó que estuvieran contagiados con coronavirus. A su vez, el presidente de la Asociación de la Industria Maquiladora y de Exportación (Index) en Ciudad Juárez, Pedro Chavira Gutiérrez, aseguró que sólo 28 de las 330 empresas de su ramo instaladas en esa localidad han detenido actividades para cumplir con las medidas de distancia social que previenen el contagio de Covid-19, y otras 70 factorías podrían entrar en paro técnico esta semana. Según él, alrededor de sólo 100 maquiladoras (de cientos que hay en la ciudad) deberían cesar operaciones debido a la contingencia, porque no producen artículos esenciales. Podemos imaginarnos el forcejeo interno de los empresarios tratando de convencer o corromper al gobierno para que las declaren esenciales y no las obliguen a cerrar.

En Matamoros, Tamaulipas, el secretario general del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (Sjoiim), Juan Villafuerte Morales, informó que 43 empresas en las cuales laboran 20 mil obreros se niegan a suspender labores y exponen a los trabajadores a contraer coronavirus. Añadió que el 5 de abril el Sjoiim envió un oficio a la Secretaría del Trabajo federal, en el cual le exigió clausurar las maquiladoras que ignoran las medidas impuestas por la pandemia. "Si algún compañero se enferma, o sus familias, será culpa de las empresas", dijo.

El 12 de abril, el Colectivo Ollin Calli de Tijuana difunde una dramática denuncia de lo que ocurre en las Clínicas 1 y 20 del IMSS, localizadas al oriente de la ciudad de Tijuana, entre varios parques industriales. Una doctora pediatra, cuyo nombre ocultamos afirma que “la Cínica 20 se quedó sin cuerpo de gobierno; los jefes que quedan son muy poquitos y son prácticamente dirigidos por el personal.” (Ollin Calli precisa que varios jefes se ausentaron por ser contagiados de coronavirus y otros simplemente huyeron.) “El personal está rebasado; está contaminado. Hay varios médicos, enfermeros internados graves; compañeros míos de guardias en las que yo he estado; muy delicados, otros ya graves… Todo está lleno de pacientes de covid. En general desconozco, pero la Clínica 20 y la Clínica 1 están todo lleno. La gente se está muriendo; de lo más feo que ustedes se puedan imaginar. Yo pensé que influenza había sido lo más feo pero no… la gente aunque se cuide se está infectando… Se los juro que yo salí llorando hace rato… Todos nos estamos solventando el equipo porque el gobierno no nos manda nada. Nos da un solo equipo para trabajar y ese equipo te tiene que durar toda la guardia. No vamos al baño; no puedes comer ni tomar agua; ya vestido ya no te puedes volver a cambiar. Estamos muy expuestos, se los juro que me da mucho miedo regresar cada guardia…”

No es sólo Tijuana. Su ciudad “hermana” Ciudad Juárez, que tiene menos maquiladoras pero que emplean más trabajadores/as la mortandad aumenta con una peculiaridad: Chihuahua es la entidad con la letalidad más alta del país: ¡26.22%!, y la mayor mortandad se concentra en Ciudad Juárez, y dentro de esta ciudad, en las maquiladoras.   

El personal médico de Tijuana no está solo denunciando que los contagios han rebasado a las instituciones de salud. Durante estos días, el famoso cómico mexicano Eugenio Derbez publica en YouTube un video pidiendo apoyo al sector médico de Tijuana pues no cuentan con equipo para enfrentar la pandemia. El video causa revuelo, confusión e indignación. Autoridades del IMSS afirman que hasta “amenazas de muerte” han recibido en sus celulares. Las cifras siguen aumentando y ya hay 50 muertes en el estado, 31 corresponden a Tijuana. Una de las personas fallecidas es Rigoberto Rodríguez, escolta de pintoresco y corrupto gobernador del estado Jaime Bonilla Valdez, quien secundando a Derbez declara que el personal médico en su estado está “cayendo como moscas” por la falta de equipos de protección. En respuesta, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto visita la Clínica 20 de Tijuana y desmiente las noticias: En el Hospital de Tijuana no existe ningún “desbordamiento” en la atención de los pacientes con Covid-19.

Como sea, las cifras marcan que Tijuana y Mexicali forman la región con mayor rapidez de transmisión del coronavirus en el país. Las muertes suben a 38. El gobierno se ve obligado a ordenar el cierre de todas las maquilas pues las cifras muestran que la población más afectada por pandemia son los trabajadores del sector industrial, cuya edad promedio es de 43 años. Algo similar ocurre en Chihuahua. Arturo Valenzuela Zorrilla, director médico de la zona norte de la Secretaría de Salud Estatal confirma que de las 20 personas fallecido por Covid-19 en Juárez; 13 eran obreros de la maquiladora Lear Río Bravo. Aun así el gobierno de Chihuahua se resiste a cerrar las maquilas. Los y las trabajadoras tendrán que movilizarse para salvar sus vidas.


“Para las empresas somos un número al cual reemplazan en cualquier momento.” Resistencia contra la pandemia, el contagio y la voracidad capitalista

La contradicción más importante que el COVID-19 ha revelado y exacerbado es entre trabajador@s y empresarios. No es ninguna novedad pues los parques industriales, principalmente en Matamoros y Ciudad Juárez han sido el escenario de huelgas y movilizaciones laborales en los últimos años. Si el salario, las condiciones laborales y el respeto a los derechos laborales constitucionales han sido siempre el centro de los conflictos en las maquilas, el coronavirus ha sobrepuesto la lucha principalmente por la vida contra empresarios que por avaricia o porque la crisis económica les está llegando al cuello quieren obligar a “sus” emplead@s a seguir trabajando, incluso hasta cerrando con cadenas las puertas de las fábricas, exponiéndolos sin protección al coronavirus. Como respuesta, los y las trabajadoras organizan paros y demandan que las maquilas sean cerradas o de plano clausuradas por su conducta criminal.  

El 3 de abril estalla la resistencia en Tamaulipas. En Matamoros, donde hubo una huelga de decenas de miles en empresas y maquilas en 2018, obrer@s denuncian y se van a paro demandando a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) que proceda contra los patrones. En las plantas Tridonex, Kidde, TPI Composites, Starkey de México y Kemet, entre otras, ubicadas en los cuatro parques industriales de Matamoros, los empleados detuvieron la producción y exigieron a los directivos acatar la declaratoria de emergencia nacional. Juan Villafuerte Morales, secretario general del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales (SJyOI) en Matamoros, lamentó que sólo 20 de 80 maquiladoras acataran la suspensión de actividades. En algunas plantas, entre ellas en la empresa Parker, en Ciudad Industrial, los obreros del segundo turno decidieron permanecer fuera, ya que se confirmó que tres empleados sospechosos de haber contraído Covid-19 han estado trabajando con ellos sin medidas de seguridad e higiene. Guadalupe García Morales, de TPI Composites, en el parque industrial Las Ventanas, declaró: "Tenemos dos compañeros con síntomas de coronavirus, y lo que hizo la fábrica fue aislarlos en un hotel, cuando estuvieron en un área donde convivimos mil 300 personas. Al resto no nos quieren dejar descansar."

Mientras la resistencia se expande a Chihuahua. En Ciudad Juarez, las y los obreros de las maquiladoras que ya en años recientes habían hecho huelgas importantes, empezaron a organizarse. En las maquiladoras Foxconn, Aptiv, Johnson Controls, denuncian que los obligan a presentarse a trabajar pese al riesgo de contagio, pues cuatro empleados de la localidad fronteriza fueron aislados por sospecha de Covid-19, mientras otros presentan síntomas de males respiratorios y no existen filtros sanitarios en las empresas. También en la Ciudad de Chihuahua, 300 trabajadores de Anbec y 500 de Electrocomponentes denunciaron que se permite el ingreso a empleados con síntomas, no los dejan lavarse las manos y tampoco tienen gel antibacterial; además, laboran hacinados en líneas de producción que no cumplen las medidas de sana distancia. Trabajadores de Valutech, maquiladora ubicada en el parque industrial Fuentes, pararon labores y solicitaron descansar para proteger su salud. Los directivos no dieron a conocer su postura.

Varias maquiladoras de Juárez  se convierten en sinónimo de enfermedad y muerte. En Syncreon las y los trabajadores denunciaron que dos de sus compañeros han muerto por Covid-19 y otros seis fueron diagnosticados con la enfermedad, pero directivos de la empresa ocultan la información. En Lear, 11 obreros fallecen pero la empresa se deslinda diciendo que detuvo operaciones antes de confirmarse el Covid-19. El gobierno trata de ocultar los hechos, “se reservan la información” pero admiten desconocer la cifra exacta de obreros contagiados y fallecidos.


Igualmente, personal de Regal Beloit, TPI Composites, Norma Group, Electrocomponentes, Syncreon y Honeywell suspendieron actividades. Las factorías, explicaron los paristas, no son industrias esenciales en la declaratoria de emergencia nacional y, por tanto, no les pueden obligar a laborar ni tampoco despedirles por abandono de trabajo. La ley les protege en no trabajar en condiciones de peligro, explicaron. Pero los empresarios no lo aceptan exigiendo que cientos de maquilas sigan abiertas pues aducen que son "industrias esenciales" ya que maquilan componentes para producir artículos médicos y aviones militares, entre otros.

La resistencia llega a Baja California. La maquiladora Skyworks que en Mexicali produce microcircuitos de telecomunicaciones, suspendió actividades la noche del lunes luego de que sus trabajadores se manifestaron para demandar permanecer en sus domicilios durante la emergencia sanitaria por el Covid-19. En Tijuana, las y los empleados de la empresa Plantronics, con alrededor de 2,000 trabajador@s operando en el Parque Industrial Tijuana, protestan pues sólo el turno nocturno puede parar mientras que al resto les dan un par de días para después volver a laborar. Les hacen trabajar “sin tomar medidas de sana distancia.” Denuncian que varios han enfermado y un par de trabajadores han fallecido.

Las y los trabajadores de Jeldwen de México denuncian en Facebook que para evitar que paren lo encierran con candado: “me encuentro trabajando en una maquiladora de fabricación de puertas de lujo se llama Jeldwen de México, está ubicada en privada colinas 11152, parque industrial el florido Tijuana baja california. Nos cambiaron el horario al turno nocturno para evadir las inspecciones [de la Secretaría del Trabajo]; ya hubo aquí 2 personas confirmadas de covid19, ya se le aviso al gerente que estamos de acuerdo con que no nos paguen que no hay problema pero solo nos dijeron que al que falte se le considerara para baja... ayuda por favor!!!! Y el día de hoy cerraron con candados todas las puertas y no nos dejan salir por nuestra libre voluntad.... El nombre de uno de los infectados de COVID 19 es Andrés Velarde y se encuentra incapacitado por parte de IMSS. El lunes 13 de abril nos van a descansar que para cuando vaya la inspección no encuentren a nadie.... pero a partir del martes estamos amenazados de ir o nos harán acta administrativa...” O sea, despido.

El portal Facebook de la Secretaría del Trabajo publica un video el 20 de abril. En este se ve al Secretario del Trabajo del Estado, Sergio Moctezuma Martínez López,  dialogando con trabajador@s en paro de la maquiladora automotriz Parker Baja Servicios. Luego, el secretario del trabajo entra a la planta, entrevista otros trabajadores que siguen laborando y termina clausurando la mayoría de la planta. En el video se ve a una trabajadora denunciando las tranzas de la empresa: "Nos dijeron que si venían les dijéramos que hacemos productos médicos pero no es cierto. Lo que hacemos son productos automotrices."

En la sección de “comentarios” al video de la Secretaría del Trabajo más de 1,500 personas escriben, muchas de ellas son trabajadores con denuncias y quejas y hasta otros portales usan la audiencia alcanzada por este video. Entre los comentarios destaca el portal de noticias “Blanco y Negro” que publica otro video donde entrevista a trabajadores de Hyundai que están hondeando banderas de su sindicato mientras demandan que la empresa cierre. Al final, la empresa acepta cerrar sus puertas. Hyundai es una de las empresas más grandes e influyentes de Tijuana.

En el video de la Secretaría del Trabajo se escriben comentarios como los siguientes donde se muestra la profundidad del descontento de los y las trabajadoras de la maquila, siempre latente pero ahora manifiesto públicamente:

“¡Ayúdenos por favor! Quiero hacer una denuncia a una empresa que no es esencial y todavía nos tienen trabajando, y ya nos dijeron que no van a cerrar. La empresa se llama IGS service, hacemos reparación e inspección de televisiones… Ya han regresado a 3 personas con síntomas de tos y fiebre. Somos un aproximado de 50 personas.”

“Poca madre la de ustedes; llevamos semanas pidiendo que vayan a la empresa EWS LEGRAND y no han hecho nada. Ya hay 6 casos confirmados, sin contar los que se han ido a [médico] particular… el papá de mis hijos tenia los síntomas; el ahorita se lo acaban de llevar a su casa en ambulancia lo mandaron a aislamiento domiciliario porqué acaba de salir positivo. Cualquier cosa qué le pase me voy a ir sobre la lic[enciada] de Recursos Humanos de esa empresa que por cierto se puso muy perra ahorita qué le marcamos.”

“Vayan a Liberty Packaging Tijuana siguen trabajando hay muchos enfermos esa fábrica no es esencial.” “Hola la maquiladora Reilable Container no es trabajo esencial y todavía tienen trabajando a sus empleados.” “En la empresa Futuara Nokiere (¿) no quiere cerrar porque dice que es esencial. Hacen tubos pvs para drenaje y hay varios enfermos; de hecho se hicieron dos turnos porque no se completa el personal pues casi la mitad están enfermos.” “Vayan a la maquila Legrand, no quieren cerrar.” “Si es cierto Polímeros de Tecate se está pasando por el arco del triunfo a las autoridades y sigue trabajando.” “En Mectronic hay enfermos y 2 personas muertas… ya los empleados tienen miedo ir a trabajar porque esperan que todos enfermen o mueran.” “Hay una maquila que elabora "ventiladores": todos los directivos extranjeros positivos y más de 70 empleados enfermos.” En “La Nypro por favor mi esposo está muy mal y quieren que vaya a trabajar. Sí no, no le pagarán.” “En la fábrica Fisher & Paykel Ya han salido varios con covid y realmente no hacen nada; todo al contrario no usan cubre bocas.” “Naipro no ha cerrado y hay casos; nos tienen amenazados.” “Son unos vendidos. Le dejan laborar a las fábricas que les llegan al precio, como Balboa Water que nosotros que somos trabajadores nos consta que NO SE FABRICAN CUBREBOCAS sólo piezas para Jacuzzi y resulta que esa fue la declaración por parte del gerente y así lo estipularon. ¡VENDIDOS!” “Por la terquedad de Clover de no mandar a sus casas a compañeros, cuatro fallecieron el jueves y el viernes. QEPD. Mi más sentido pésame” a las familias. “Qué barbaridad: ¿un cubrebocas cada 20 días? 😱😱😨😨 Son fregaderas.”

Mientras los y las trabajadoras de las maquilas protestan en Tijuana y otras ciudades ¿qué ocurre en las plantaciones de San Quintín, verdaderas maquiladoras agrícolas? San Quintín, famoso en México y en el mundo por la impresionante huelga y movilización de decenas de miles de jornaler@s que en 2015 expuso las condiciones de opresión y explotación a que están sometidos, que recuerdan los tiempos del Porfiriato. Aquí el poder de los empresarios es absoluto: han sido capaces de sepultar las noticias sobre la pandemia: sólo se reporta un deceso. En entrevista, Lorenzo Rodríguez, dirigente del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas denuncia el 20 de abril que al menos unas 40 empresas agrícolas del Valle de San Quintín se niegan a poner a disposición de los trabajadores medidas de higiene y distancia en transporte y campos a pesar de que las y los jornaleros son uno de los sectores de mayor vulnerabilidad y riesgo ante la pandemia. Por la pandemia, dice Rodríguez, han llegado mucho menos trabajador@s migratorios de Oaxaca y Guerrero al corte de la fresa, por lo que la mayoría de los alrededor de 40 mil jornaler@s son residentes permanentes de la zona. Imposible contar con el gobierno para hacer cumplir las medidas oficiales por la pandemia. El sindicato denuncia que en el inmenso imperio de las plantaciones agrícolas de San Quintín, solo hay “una inspectora” que “realiza dos visitas por día". Pide que lleguen productos para combatir al virus que escasean en la zona como agua, jabón y gel, así como tomar medidas mínimas para proteger a los y las jornaleras: que en los camiones viaje sólo una persona por asiento (24 por unidad), y que se trabaje un surco sí y otro no para mantener la distancia.

Otras voces también comentan la situación en San Quintín. Un estudio del Colegio de la Frontera Norte advierte que un foco probable de contagio son los campamentos donde los y las jornaleras viven hacinados ellas y sus familias. Lucila Hernández, dirigente de Alianza de Mujeres de Diversos Colores, afirma que el agua, recurso principal para abatir el coronavirus, es ausente en muchas comunidades de San Quintín. “No la tenemos… Falta el vital líquido en las colonias apartadas, por ejemplo en Santa María Los Pinos hay tubería, pero no agua, tampoco en Las Aves y San Francisco, donde se requiere de manera inmediata, pues la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (organismo que administra el agua) envía pipas cada 30 o 40 días y la necesidad hace que se compre el líquido a piperos particulares.

"Directo al matadero," así lo resume Susana Prieto Terrazas, asesora legal de trabajadores/as de la maquila en Matamoros y Ciudad Juárez. Sus palabras también valen para Baja California, incluyendo San Quintín. "Las maquiladoras son verdaderos sarcófagos… Ningún nivel de gobierno interviene porque los ricos y burócratas están bajo resguardo, y son los pobres los que están muriendo. El alcalde de Ciudad Juárez dio la orden de cerrar restaurantes con aforo de menos de 50 personas, pero no ha dado la orden de cerrar maquiladoras. También ha faltado autoridad del gobernador y del Presidente, y la situación se extiende a otras ciudades fronterizas como Matamoros y Reynosa” afirmó.

La mezquindad de las maquilas es manifiesta. Sea por avaricia o porque la crisis les está golpeando seriamente, lo cierto es que ante la crisis de la pandemia no dudan en sacrificar a su personal para mantenerse a flote. Quizás el comentario más preciso, significativo y expresivo de la conciencia de los y las trabajadoras de la maquila se sintetice en esta oración: “Para las empresas somos un número al cual reemplazan en cualquier momento.” Esto recuerda a la trabajadora que denunció cómo la empresa ofreció un bono de 400 pesos semanales por continuar trabajando con peligro de contagio y aún de 700 pesos a quienes trabajen y además no protesten. Bien podemos llamarlo el “bono de la muerte.” Los y las trabajadoras somos, en efecto, un número y nada más.


Gobiernos contra empresarios: ¿Quién pagará los platos rotos de la pandemia?

Una segunda contradicción que el coronavirus ha provocado, o mejor dicho ha hecho emerger se manifiesta en el interés de los maquileros de mantener abiertas sus plantas y seguir la producción como si nada ocurriera. Esto choca con los gobiernos que no pueden ignorar que las fábricas son una fuente de infección, enfermedad y muerte pues el clamor público y las protestas de los y las trabajadoras no pueden pasar inadvertidos. Ciertamente, las juntas de conciliación y la Secretaría del Trabajo en su conjunto deberían llamarse “Secretaría de los patrones” por su alianza o mejor dicho su servilismo sistemático ante las empresas y los patrones. La pandemia, sin embargo, ha provocado que en algunas regiones esa alianza se rompa al menos de manera parcial y temporal. El gobierno de Baja California, ahora dirigido por Bonilla, un personaje de Morena bien conocido por su corrupción, reacciona de modo un poco distinto al  gobierno panista de Chihuahua. En Baja California el gobierno parece rebelarse contra el capital, lo cual lo lleva a un enfrentamiento con el capital y el gobierno de Estados Unidos.

El 2 de abril el gobierno de Baja California pidió al sector industrial de la entidad detener procesos productivos no esenciales hasta el 30 de abril. Anunció que se inspeccionarán las industrias, incluidas las maquiladoras, para hacer cumplir las “medidas sanitarias.”

El 10 de abril surge un conflicto inusual entre el gobierno de Baja California y la empresa Smiths Healthcare, maquila que produce partes para respiradores artificiales. El gobierno clausura la planta luego de que ésta se negó a vender al gobierno del estado equipos para los enfermos en la entidad. Jaime Bonilla, el gobernador, afirmó lo siguiente:

“Hablaron con el canciller (Marcelo Ebrard), con el embajador de Estados Unidos en México, y como nos consideran una colonia de aquella nación pensaron que con eso era suficiente… pero no, si no cooperan y no nos venden ventiladores no podemos considerarlos esenciales. Son maquiladoras, no pagan impuestos, son los que más chillaron cuando subimos el tributo en uno por ciento a la nómina, no pagan nada… producen los ventiladores y nosotros le dijimos ‘si quieres que te consideremos esencial, tienes que tener un beneficio para la gente de Baja California… Y no quisieron. Dijeron: ‘nos están extorsionando’. Ahí se lo dejo a la opinión pública. Hay que ser puercos, pero no trompudos”.

Smiths Healthcare argumentó –según Bonilla– que los ventiladores eran para Estados Unidos, que ya estaban vendidos y que tenía un compromiso con sus compradores extranjeros; y yo les dije que mi compromiso es con los bajacalifornianos. "Tuve muchas presiones para dejarlos trabajar, pero ellos no pueden ayudar a contaminar (al seguir trabajando con el argumento de que son esenciales) si no pueden ser también esenciales para la salud de todos los bajacalifornianos."

Mientras, el gobierno clausuró 14 maquiladoras –que ensamblan televisores y equipos para campos de golf, otras manufacturan plumas y marcadores o tenis– que se resisten a permitir que sus trabajadores se queden en casa este mes como ordenó el gobierno federal para las empresas no esenciales y colocó "avisos de suspensión" en cuando menos 37, luego de que los contagios se dispararon.

En los días siguientes, el Secretario del Trabajo y Previsión Social de Baja California, Sergio Moctezuma Martínez López, acusa directamente a las maquilas de expandir la pandemia: semana que la mayor parte de contagios por Covid-19 en Baja California es entre la clase trabajadora mientras que los empleadores muestran una actitud de voracidad para burlar la ley y seguir con sus procesos productivos aunque no son esenciales.

El secretario asume personalmente la labor de inspector labor y se presenta en las maquilas para clausurarlas. Hace denuncia pública de que muchas empresas incumplieron con detener sus actividades torciendo la ley para llamarse esenciales. En particular acusa a la empresa Eaton´s Cooper Lighting Business-Mexicali de poner cadenas para evitar que sus trabajadores salieran del establecimiento, por lo que ordena su clausura. También denuncia y clausura la empresa Terminados Rogers, SA de CV, dedicada al engargolado y compaginado de material. El secretario denuncia además que encontró a 27 menores de edad trabajando, por lo que enviarán el reporte a la Fiscalía General del Estado para que proceda con lo conducente. Agregó que otra empresa de Mexicali, dedicada a la producción de calentadores de agua, fue cerrada ya que se negó a entregar datos de su plantilla laboral, al igual que una empresa dedicada a la reparación de equipo electrónico, la cual fue cerrada por el mismo motivo.

Mientras nos sorprendemos de las inusuales declaraciones y acciones del gobierno tenemos que preguntarnos: ¿y qué no sabían que las maquilas han cometido diariamente toda clase de violaciones a las leyes laborales por más de medio siglo? ¿En qué mundo de fantasía –u oportunismo—viven? 

Para mediados de abril, el gobierno del estado continúa desafiando el poder patronal. El secretario del trabajo informa que 414 empresas, la mayoría de la industria maquiladora, fueron cerradas por autoridades de Baja California por operar a pesar de que sus actividades no son esenciales, y se envió a casa a 47 mil 866 trabajadores. Mientras el gobernador Bonilla reprocha a los empresarios por exponer a sus trabajadores y acusa a Eaton en Mexicali de colocar cadenas en las puertas para evitar que la gente saliera. "Eso es de la Edad Media y no se puede permitir. Saben que su obligación es mantener sanos a sus empleados” regaña a los empresarios mientras les tiende la mano: “Es una oportunidad para demostrar que son humanos." El secretario de Salud de Baja California, Alonso Pérez Rico amenaza: "Si una empresa no cierra y uno de sus trabajadores enferma o fallece puede configurarse un delito."

Pero las maquilas desafían al gobierno y desacatan la recomendación de cerrar la producción no esencial. Ante esto, el 15 de abril el gobierno del estado ordena el cierre total de las empresas maquiladoras en Baja California y que envíen a los trabajadores a confinamiento a sus casas para evitar que los contagios de Covid-19 se disparen. Después del cierre total de la industria maquiladora, cada empresa podrá justificar si su actividad es esencial ante la Secretaría del Trabajo para autorizar su reapertura.

“La definición es que vamos a partir de este decreto del 31 de marzo, buscar que cierren todo el sector maquilador del estado y después casuísticamente vendrán a justificar, quienes nos digan -las empresas- ‘no pues yo sí soy una actividad esencial y yo sí necesito“,  dijo el secretario General de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano a representantes del sector industrial.

Para reforzar sus declaraciones, el secretario del trabajo de Baja California, Sergio Moctezuma Martínez, asume personalmente la función de inspector laboral. El 20 de abril se presenta en Parker Baja Servicios, ubicada en Ciudad Industrial Nueva Tijuana, no sólo para revisar y clausurar parte de la maquila sino además para recoger y hacer públicos los testimonios de trabajador@s de la empresa. Como arriba señalamos, el secretario entra con su equipo con Facebook grabando en vivo, habla con jefes, supervisores y empleados, exhibe públicamente las mentiras de la empresa y también públicamente procede a clausurarla. Como señalamos, el video en Facebook es seguido por cientos de trabajadores de la empresa y por más de 1600 personas que utilizan la sección de “comentarios” como tribuna de denuncia. Unos vitorean al secretario, le llaman “héroe” y hasta lo postulan para presidente. Otros alertan contra una traición. ¿Qué va a pasar, por ejemplo, con la trabajadora que frente a la cámara denunció que la empresa pidió a sus empleados que mintieran al gobierno diciendo que fabrican artículos médicos cuando en realidad hacen piezas para autos? 

Las maquiladoras, por supuesto, no se quedan de brazos cruzados. Entienden que los tiempos han cambiado, al menos por un rato, y ponen sus barbas a remojar, tanto en Baja California, como también en otros estados: En un cuidadoso comunicado, la asociación Index Chihuahua advierte a los empresarios que los inspectores pueden caerles de sorpresa, cerrarles las plantas e incluso castigarlos si les caen en mentiras o delitos. Les aconsejan tramitar de inmediato su carácter de producción “esencial” así como tener una “excelente comunicación con sus colaboradores,” o sea, los y las trabajadoras. (Index Juarez)

Pero el contraataque es de peso completo. El 23 de abril La Jornada publica esta nota: “industriales de EU piden a México reabrir fábricas.”

“La Asociación Nacional de Manufactureros de Estados Unidos, (NAM, por sus siglas en inglés) envió este miércoles una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitarle que equipare las industrias esenciales de México con los sectores catalogados como críticos en Estados Unidos, a fin de evitar interrupciones en la cadena de suministro y de producción en las industrias integradas en los tres países que conforman la zona de libre comercio de América del Norte.”

“En la misiva los industriales estadunidenses, que representan a 327 firmas, argumentan que tienen plantas de fabricación en todo México, y si bien aprecian las medidas del gobierno mexicano para contener la propagación de contagios por Covid-19, también externan su preocupación al señalar que las normas dictadas por el gobierno del presidente López Obrador para contener la pandemia amenazan con cerrar instalaciones esenciales de sus empresas y las de sus proveedores.” El cierre de industrias consideradas no esenciales hace peligrar la “cadena de suministros.” La carta la firman los presidentes de firmas como 3M, ArcelorMittal, Bombardier, Caterpillar, Mitsubishi y Samsung. Su propuesta es que el gobierno mexicano “equipare” la lista de sectores “esenciales” en México a la de Estados Unidos, definida por la Agencia estadunidense de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA). La propuesta fue secundada en México por la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Somos socios con EUA y Canadá, arguyen, y ve “con preocupación” el paro que enfrentan industrias como la automotriz, aeronáutica y electrónica, consideradas clave en los otros dos países socios del T-MEC.

La presión para que se abran las maquilas es reforzada por el embajador de EUA en México, Christopher Landau, y hasta por el Pentágono: Ellen Lord, subsecretaria de Defensa, afirmó que el cierre de plantas en México paraliza suministros e impacta a los principales contratistas del Departamento de Defensa. También amenazó veladamente al gobierno: "México en este momento es algo problemático para nosotros".

La contradicción inducida por la pandemia entre maquilas y gobierno de Baja California ha hecho pública la importancia estratégica de la industria en México para las líneas de producción en Estados Unidos como en particular para el complejo industrial militar encabezado por el Pentágono. Al aplicar el cierre de empresas no esenciales y tratar de evitar miles de enfermos y muertos, el gobierno de Baja California se ha topado un entramado de complejos industriales, financieros y militares de los más poderosos del planeta. 



Nuestra vida vale un bono de 400 pesos; nuestra sumisión otro de 300: La lucha por salarios en tiempos de la pandemia

Un tercer conflicto que la pandemia ha producido --o intensificado más bien--se da alrededor del pago de salarios cuando las empresas paran. Los y las trabajadoras demandan pago completo de salario (“salario íntegro”) por el tiempo que dure la pandemia y mientras estén en encierro forzoso para evitar contagios y proteger su salud. La patronal, por su parte, busca formas de ahorrar costos, como siempre, a cuenta de su personal. Quieren despedirles sin salario ni indemnización, o si esto no es posible, pagar lo mínimo y por el menor tiempo posible. Ambas partes tienen razón en cierto sentido pues la pandemia no es culpa de unas ni de otros, pero las consecuencias son distintas, son de clase: no salario para unas significa hambre, enfermedad y muerte; para otros tener que usar sus reservas para pagar los salarios. El día 30 de abril es crucial, como veremos abajo: la contradicción alrededor del salario podría volverse mucho más intenso a partir del primero de mayo, irónicamente el día de los y las trabajadoras. 

El conflicto por los salarios comenzó antes de que la enfermedad llegara cuando las primeras maquiladoras tuvieron que cerrar por falta de mercado o porque las cadenas de suministros estaban rotas en China. Roberto Quijano, asesor y expresidente de Coparmex Tijuana defendió que “por ley” las empresas que tuvieran que parar estarían obligadas a pagar únicamente el salario mínimo –y no el salario integral que es más alto y que  incluye bonos de productividad, puntualidad, asistencia, etc. Y que la obligación sería por un plazo máximo de 30 días, como ocurrió hace diez años cuando, por la crisis de 2008, un número de maquiladoras tuvieron que irse a “paro técnico.” Y es que, agrega Salvador Díaz González, presidente de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay, las industrias que cierren tendrán que pagar los sueldos de sus reservas.

El primero de abril, el gobierno federal manifiesta su posición ante el pago de salarios. Su decreto difiere de la posición de los empresarios pero aparece más declarativa que real:

En un video conjunto publicado en Twitter por la Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde y el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, se afirma que el capital no podrá despedir a trabajadores, ni bajarles su salario ni dejarles de pagar debido a la emergencia sanitaria por el Covid-19. Hugo Lopez Gatel indicó que las medidas para evitar el contagio implican “la suspensión temporal de todas las actividades laborales en los sectores público, social y privado durante un mes.” Por su parte, Luisa María Alcalde indicó que “De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo y en el entendido de que la autoridad sanitaria decretó una emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor no hay fundamento legal para separar a los trabajadores o para dejar de pagar salarios. Tampoco es aplicable el criterio de pagar únicamente el salario mínimo. La obligación general debe ser pagar el salario íntegro.”

La posición es firme, pero el video aparece como recomendación más que como decreto de ley. Y además, la Secretaria del Trabajo deja una rendija abierta para los empresarios: “Podrían existir circunstancias que obliguen a llegar a ciertos acuerdos entre ambas partes siempre pensando que las y los trabajadores el salario es el sustento que tienen para ellos y para sus familias.” Es una rendija menor, pero favorable a las empresas. Las maquilas pueden forzar “acuerdos” a su favor pues siempre tienen el arma de despedir al personal que no “coopere.” ¿Y estará la Secretaria del Trabajo disponible para defender a las y los trabajadores despedidos por defender los derechos presentados en el video?    

La retórica pero la práctica se va imponiendo. Ciertamente, Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León promete que "las empresas que cierren deben pagar salarios completos a sus empleados” por 30 días. Pero el 2 de abril Jesús José Díaz, líder de la CTM en Ciudad Juárez acepta que las maquilas que cierren sólo pagarán entre 65 y 75 por ciento del salario normal. En otras ciudades del estado de Chihuahua las maquilas ofrecen 50% de salario y prestaciones.  Para el 8 de abril el líder sindical en Nissan Mexicana acepta que los trabajadores sólo cobrarán la mitad de su salario pero “con prestaciones.” 

El 10 de abril Fidel Sánchez, vocero de la Alianza de Organizaciones Nacionales, Estatales y Municipales por la Justicia Social denuncia que en
San Quintín, Baja California y también en los campos agrícolas de Sinaloa y Jalisco las y los jornaleros agrícolas que son adultos mayores, tienen diabetes o hipertensión, o son mujeres embarazadas, son simplemente despedidas en vez de enviarlas a “que resguarden en sus casas con goce de sueldo, como se ha recomendado."

Siguiendo al gobierno federal, el Secretario estatal del Trabajo de Baja California, Moctezuma Martínez López, se luce prometiendo que las empresas que sean obligadas a cerrar tendrán que pagar salario íntegro al personal. Lo dice, por ejemplo, al cerrar Skyworks, planta de Mexicali que produce aditamentos para teléfonos celulares con una plantilla de 2 mil 500 trabajadores y lo mismo al cerrar Parker Baja Servicios que labora para “el mercado móvil, industrial y aeroespacial” con cientos de trabajadores en su planta en Tijuana. Pero la pregunta sigue: ¿y cuando despidan a los y las trabajadoras que protesten porque no les pagan el salario completo, estará el secretario disponible para defender a esos trabajadores?

Los salarios “integrales” que ya de por sí eran salarios de hambre antes de la pandemia también han sido un arma de los patrones para domesticar a los y las trabajadoras rebeldes. ¿Cuánto vale la vida y la sumisión? La respuesta la conocen los empleados de Amphenol Genasco. Cuando exigieron detener la producción con 100 por ciento de su sueldo, la patronal contestó con un soborno de muerte, ofreciendo bonos. Un trabajador denunció que la empresa (con alrededor de 450 obreros en ambos turnos) ofreció un bono de 400 pesos semanales por continuar fabricando detectores de humo, y de 700 pesos a quienes no protestaran.

El 18 de abril, Arturo Méndez Preciado que dice representar “a una variedad de compañías multinacionales y nacionales” discute desde La Jornada de Baja California el problema de los salarios preguntándose ¿qué va a pasar después del 30 de abril, cuando pase un mes de “emergencia”?  Es “evidente,” dice, que los efectos de la pandemia “continuarán hasta la primera semana de Junio” pero según la ley laboral en casos como éste no se puede “obligar” a las empresas a pagar más allá de un mes de salario. “La ley es clara,” afirma, aludiendo al artículo 430 de la Ley Federal del Trabajo que a la letra dice: Si la empresa cierra, “el tribunal… fijará la indemnización que deba pagarse a los trabajadores… sin que pueda exceder del importe de un mes de salario.” Cierto; este artículo fue reformado conveniente a favor de los empresarios hace un año, en mayo de 2019. Sin embargo, el Lic. Méndez Preciado “olvida” que el artículo referido incluye una “excepción”: “…con excepción de los casos a que se refiere la fracción VII del artículo 427,” artículo que a su vez dice: “VII. La suspensión de labores o trabajos, que declare la autoridad sanitaria competente, en los casos de contingencia sanitaria.” O sea, que debido a esta “excepción” la ley puede obligar a las empresas a pagar los salarios en situaciones de paro por emergencia más allá de un mes.

Pero como sea, Méndez Preciado, ignorando esta excepción, continua: después del 30 de abril las empresas ya no tendrían que pagar salarios… pero advierte a sus clientes: “sabemos que el gobierno de filosofía proteccionista tratará de aplicar medidas para que las empresas continúen pagando indemnizaciones a los trabajadores.” ¿Cómo evitarlo? El licenciado enumera las opciones legales que tiene el gobierno para “dictar” el pago de salarios después de abril y presentando las posibilidades legales de las empresas para neutralizar tales opciones. Pero advierte que el gobierno tiene una carta fuerte: la probabilidad de que Morena y PT traten de “reformar” la Ley Federal del Trabajo. “Hay tiempo para que lo hagan; el 1º de mayo es una buena fecha para darle una conquista a los trabajadores.” ¿Estarían perdidos los patrones si se aprueba una ley que no favorezca a las empresas? ¿Qué hacer? Méndez Preciado no tiene una opción legal pero hace un llamado velado a actuar: “¿Usted se le ocurre otra opción?”


Desesperación y violencia en las calles: la profundidad de la crisis

Es posible percibir la profundidad de las contradicciones espoleadas por la pandemia revisando las actividades del Colectivo Ollin Calli en Tijuana: la crisis está calando hondo.
“Ollin Calli es un colectivo en Tijuana que busca contribuir a que las trabajadoras/es tengamos más conocimientos y herramientas para desarrollar de mejor manera nuestros procesos organizativos.  Defender nuestros derechos humanos laborales, nuestro derecho a trabajar y vivir dignamente, con equidad de género y en un medio ambiente limpio, saludable y seguro. Contribuir al fortalecimiento de la conciencia y organización colectiva de las trabajadoras/es fronterizas/os de la industria maquiladora, servicios, del hogar,  industria agrícola y otros trabajos de base. Somos principalmente migrantes de México, Centroamérica, Haití y deportadas/os de Estados Unidos.”  

Margarita Avalos, “Mago,” coordinadora general de Ollin Calli explica que el descontento y desesperación “normales” ahora se agudizan. Hay más desempleo por la pandemia, pero además la inflación se ha disparado por la devaluación del peso frente al dólar en esta zona fronteriza dependiente en mucho, en producción y en consumo, del sur de California, también en crisis. “La canasta básica” está aumentando mucho, dice Mago.

“He estado viendo que hay violencia en casas, en los trabajos, en tortillerías, tiendas en los sobre ruedas, en las maquilas, en todo.” La gente nos busca como siempre buscando asesorías laborales y no laborales cuando sufren “despidos, cambios de condiciones, riesgos de trabajo, etc.” Ahora la necesidad es mayor pues la gente no encuentra la salida. Una trabajadora, por ejemplo, “tuvo un accidente laboral hace dos años y no hizo nada.” Pero ahora nos busca y quiere que le “indemnicen por ese accidente.” Demasiado tarde, se lamenta Mago, porque las trabajadoras, indefensas ante la pandemia, esperan que Ollin Calli encuentre soluciones mágicas y rápidas. “Nos llaman pensando que tenemos la solución inmediata. Incluso nos han llamado pensando que somos la autoridad, por las despensas que estuve ayudando a distribuir a personas mayores y enfermas.” Unas gentes hablaron pensando incluso que “yo era Margarita Zavala (esposa del expresidente Felipe Calderón) y que tenía el mundo de despensas y soluciones.” “Me preocupa que tengan la sensación de que les estamos defraudando.”

Al igual que en tantos lugares, en Tijuana la pandemia ha complicado la lucha por justicia social. El problema no es sólo que llegan más solicitudes y que estas son más difíciles de luchar. El problema es también que las oficinas de gobierno están cerradas. “La Secretaría del Trabajo está sin jefes… En las Juntas de Conciliación solo hay una persona recibiendo documentos. Por todo eso, por más que queramos, no se puede dar trámite a una demanda. Una audiencias de Ollin para abril 5, por ejemplo, que tardamos seis meses para obtener se canceló.” Las nuevas demandas “que entren en abril, mayo o junio se están acumulando y van a tener audiencias, si bien les va, hasta el próximo año.”

Neri Gaspar Castillo, responsable del área jurídica de Ollin Calli explica que las autoridades laborales son impotentes ante el poder de las maquilas y su necedad de no parar la producción aunque su personal se contagie y enferme. “Por eso las autoridades están haciendo campaña. Salen en videos en internet. Se lucen porque no pueden dar respuesta real a miles de demandas. No hay capacidad.”

Los casos de abuso son incontables en Tijuana, Rosarito y Ensenada, donde principalmente opera Ollin Calli. Hay trabajador@s enfermos que siguen trabajando, otros separados sin protección salarial alguna y muchos que se encogen de hombros y siguen trabajando hasta “que el cuerpo aguante.” Si te enfermas, dicen Mago y Neri, ¿qué haces? Si vas al Seguro (o IMSS, el sistema de salud pública que atiende a la población asalariada) hay montón de gentes y colas interminables. Si logras que te atiendan no va a haber respirador. Y si tus síntomas no eran de coronavirus, allí te vas a contagiar. ¿Qué hacer? Terminas yendo a la farmacia de “similares” y sigues trabajando hasta que la empresa te descubra que estás enfermo y “busque la forma de correrte.” En efecto, hay denuncias a lo largo de la zona maquiladora de la frontera de trabajadores que ante el temor de perder sus empleos, se ven obligados a seguir laborando, incluso si se enferman o laborando junto a gente enferma.

Platicamos con Ollin Calli a fines de abril, vía Zoom. La voz de Mago se quiebra cuando recuerda a dos amigos que fallecieron de covid hace días. Como muchos, ellos no están en la estadística. La declaración “oficial” de muerte en muchos casos, dice Neri es “neumonía atípica.”

Las empresas que se supone no son esenciales deben cerrar, pero se amparan y siguen operando. Hay “amparos de empresas” dice Neri, y, diferente a las demandas de trabajador@s, para los amparos de empresas las oficinas de gobierno sí están laborando. A esas “sí le están dando seguimiento.”

“Lo que puedo ver es una situación muy compleja. Los trabajadores están haciendo lo que pueden pero las empresas están haciendo lo suyo. Un decreto no es suficiente. Hay trabajadores que les están dando lo equivalente a 30% de su salario. Las empresas dicen que eso es el 100% de lo reportado a Hacienda y al IMSS. Se trata del salario base, pero los bonos y las prestaciones no se reportan.”

“Uno de los compas que estamos asesorando para que no lo expulsen de su vivienda está en pánico y desesperación porque lo descansaron. Le dieron 40%de su salario primero pero esta semana sólo 20%. Se enfermó pero no fue al Seguro Social. Es diabético y su esposa no quiere que vaya al hospital. Entonces el medicamento de diabetes tiene que comprarlo él.”

Podemos cerrar este reportaje con palabras de Mago que parecen expresar los dilemas de las defensoras de derechos humano laborales en estos tiempos de pandemia:
“Me da un poco de pena, dice Mago. Parece que somos muy negativas en  nuestros comentarios pero estamos influenciados por la desesperación, por la crisis que vemos a diario. Hay gentes que se acercan a nosotros en crisis, tres o cuatro crisis (ingreso, vivienda, salud, violencia de género en familia, etc.) algunas veces ya no son laborales sino por violencia y desesperación, en las calles y en la colonia lo que estoy más viendo es la desesperación en las caras. Hay gentes con síntomas y no son diagnosticados. Antes vivían al día ahora no pueden solventar el día al día. La violencia está creciendo en las colonias. Ver tanta desesperación y enojo me llena de impotencia. Pido una disculpa porque en ocasiones puedo ser muy negativa.”

Nota final: para revisar una cronología y las fuentes de los hechos revisados en este reportaje, seguir este enlace: Estudios sobre Maquilas y Covid 19