Las Armas de la Crítica

Notas sobre la crisis estructural y la crisis de la coyuntura

La migración de Centroamérica y México a Estados Unidos y la lucha por territorios

Además de luchar contra las medidas discriminatorias planteadas por las políticas conservadoras, los inmigrantes deben hacerle frente a muchos otros sistemas sociales de marginación. En los principales medios de comunicación estadounidenses, los inmigrantes son representados como criminales o habitantes de un submundo violento y criminal y como una carga para la economía estadounidense. Sin embargo, poco se habla de la inmigración como un fenómeno económico, social y cultural relacionado con las políticas neoliberales de libre comercio implementadas en el continente desde los ´90.

En una entrevista para Democracy Now! en abril, Isabel García, copresidenta de la Coalición para los Derechos Humanos de Tucson, Arizona y defensora legal del Condado de Pima habló del estado de la política migratoria en el actual gobierno de Obama.

ISABEL GARCIA: «Desafortunadamente, durante el gobierno de Obama hemos visto más deportaciones que durante cualquier otro gobierno. No es que este gobierno sea más-anti inmigrante, sino que tanto las administraciones demócratas como las republicanas han continuado con la política de fortalecer el aparato policial y, por lo tanto, no es una sorpresa que haya cada vez más y más deportaciones.

Desafortunadamente, este gobierno es responsable de los ataques que sufre nuestra comunidad. Este gobierno continúa defendiendo el concepto equivocado de que la inmigración es de algún modo un problema policial o un asunto seguridad nacional. ¡Y no lo es! Es un fenómeno económico, social y político. Y hasta que no comencemos a enfocarnos en la raíz de la cuestión... Por ejemplo, el daño que el Tratado de Libre Comercio ha causado a la agricultura en México, que desplazó a millones de trabajadores que, por supuesto, emigraron en masa hacia Estados Unidos. Sabían que se desplazarían hacia acá. Por eso comenzaron a construir el muro en 1994. No empezaron a construir el muro, como algunas personas creerían, el 12 de septiembre del 2001. Empezaron a construir el muro en 1994. Así que estamos muy decepcionados con este gobierno.»

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) es un plan neoliberal impulsado por el gobierno estadounidense y rechazado por trabajadores, ecologistas y organizaciones ciudadanas que advertían que el TLC acabaría con los sueldos, destruiría cientos de miles de puestos de trabajo en EE.UU. y socavaría el control democrático de la política nacional.

La organización no gubernamental estadounidense Public Citizen ha investigado los tratados de libre comercio y su impacto en la sociedad. Esta organización define al TLC tanto como un tratado de libre comercio, sino como «un acuerdo de inversión». Sus principales premisas, afirma, otorgan a los inversionistas extranjeros notables beneficios, derechos y privilegios que promueven el desplazamiento de fábricas y puestos de trabajo de un país a otro, además de la privatización y desregulación de servicios esenciales como el agua, la energía y la asistencia médica. En 2008, Public Citizen publicó un informe en el que se vincula el fenómeno migratorio con las políticas neoliberales del NAFTA. Según este informe, la inmigración mexicana anual hacia Estados Unidos se incrementó un 60 % entre 1994 y el año 2000, los primeros seis años de vigencia del NAFTA. En el período de 1992 a 2005, el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos (en su mayor parte de origen mexicano y centroamericano) aumentó un 185 por ciento. A pesar de estas cifras, los diferentes gobiernos estadounidenses persisten en el intento de expandir este tipo de tratados a más países. Ahora mismo las empresas mineras, de electricidad, de seguros y las que explotan recursos hidráulicos disputan los territorios y la rica biodiversidad en regiones de México y de Centroamérica, solo que ahora con la s resistencia activa más informada y organizada de pueblos y comunidades en lo que se ha convertido en una disputa de territorios.

En el 2004, el Congreso estadounidense aprobó el Tratado de Libre Comercio Centro América–Estados Unidos, y, en la actualidad, el gobierno de Obama continúa presionando al Congreso para que apruebe a más tardar este año los TLCs con Corea del Sur, Panamá y Colombia. Mientras, los trabajadores y los inmigrantes indocumentados sufren las consecuencias de la precariedad y de la exclusión de un lado y del otro de la frontera, agudizadas con los programas masivos de deportación, la persecución policíaca y paramilitar de corte racista y ahora con la ley Arizona (Nazizona la llaman los grupos de migrantes en resistencia).

La respuesta a la ley y al hostigamiento a migrantes de los racistas que gobiernan en Arizona y Phoenix (gobernadora y alguacil, respectivamente) muestra que se va recuperando la población del miedo y terror causado por la ley del odio. Los medios comerciales muestran los festejos por los parches que la jueza a una ley que se aprovecha de vacíos legales y la fuerza política de empresarios y gobiernos conservadores; pero lo cierto es que las estrategias para sobrevivir en Estados Unidos sin papeles va desde quienes huyen en grupos hacia estados donde es menos fuerte la persecución (Oregon, Washigton, Nueva York, entre otros, pero algunos van a afirmar sus redes y tejidos creados, particularmente en Nueva York, la migración ilegal creó verdaderos barrios, espacios de lucha y trabajo, nuevos territorios de identidad, difícil pero que se defiende jurídica y políticamente: la exigencia de una legalización no racista es una meta intermedia, la otra es la unión binacional o multinacional que ya se forja en movilizaciones desde abajo y ala izquierda.

Con notas de Democracia Now! La Peña del Bronx y organizaciones de Arizona y Nueva York.

Capitalismo contemporáneo: Notas sobre la crisis estructural y la crisis de la coyuntura

Theotonio Dos Santos

La idea de la llamada «crisis estructural», se encuentra primeramente en el prólogo de Marx a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Marx habla de un largo período histórico, «una era de revolución social» en que se crea, dentro del modo de producción existente, un nuevo modo de producción. Las relaciones sociales de producción buscan ajustarse al desarrollo de las fuerzas productivas que no logran avanzar sin profundas reformas hasta al nacimiento revolucionario de un nuevo modo de producción que supera el anterior. El modo de producción capitalista evoluciona hacia la constante innovación tecnológica, la concentración, el monopolio, y la intervención del Estado.

Solo estos ajustes de las relaciones sociales le permiten mantenerse en funcionamiento y hasta expandir las fuerzas productivas. Pero esto se hace entre revoluciones, crisis económicas y guerras cada vez más violentos.

De ahí el surgimiento de nuevas formaciones sociales que buscan adaptar las relaciones sociales a los nuevos y gigantescos avances de las fuerzas productivas, particularmente con la explosión de la revolución científico-técnica en los años de 1940.

El Nazifacismo, luego de derrotado el Estado Militar que emerge después de la 2ª guerra y con la excusa de la «Guerra Fría», el Estado de Bienestar y la planeación centralizada que se identifico con el socialismo, fueron las formaciones sociales nuevas que permitieron la supervivencia del modo de producción capitalista entre varias revoluciones sociales y la emergencia de los nuevos Estados nacionales en las zonas coloniales. La derrota del fascismo, la caída de los regímenes coloniales y el surgimiento de los Estados nacional-desarrollistas marcaron los años de posguerra.

Como respuesta a esta expansión, los centros de decisión capitalistas lograron articular una ofensiva ideológica y política en su contra que, en las décadas del 1970-80, se cristalizó en el llamado «pensamiento único» neoliberal. Pero, al contrario del mundo de equilibrio fiscal, cambiario y monetario que proponía alcanzar, con una disminución de la intervención estatal, la práctica neoliberal condujo a un gigantesco desequilibrio global con fuertes déficit en el centro del sistema mundial y la creación de un sistema financiero colosal sostenido por esta intervención estatal – sobretodo la expansión colosal de la deuda pública. Ésta, a su vez, generó un gigantesco sistema financiero que absorbió los excedentes económicos generados en todo el planeta a partir de la generalización de los efectos de revolución científico técnica, para el consumo ostensivo de una nueva casta social de dimensiones globales.

La crisis actual (2008-2010) demuestra las dificultades del sistema capitalista de gestionar la economía, la sociedad y la cultura contemporánea. La gigantesca intervención estatal en curso no hizo más que reforzar los intereses privados y su capacidad de destrucción de la vida en la tierra: expansión de la pobreza, violencia social creciente, destrucción del medio ambiente y amenaza a la propia sobrevivencia de la humanidad, en tanto que las nuevas guerras son las manifestaciones de la crisis del sistema.

La coyuntura actual, marcada por la fuerte intervención estatal, no apunta a un periodo de crecimiento sostenido y a cambios estructurales profundos. La recuperación del crecimiento económico en marcha apunta hacia una «recuperación rasante» en los países centrales, mientras la periferia se abre camino al crecimiento y al desarrollo. Pero hay graves límites para un desarrollo sostenible, igualitario, pluralista y democrático en esta nueva coyuntura. Además, la actual ola de innovación tecnológica, en curso desde 1994, se encuentra en su fase final. Ella debe agotarse en 10 a 15 años.

La combinación de una nueva crisis coyuntural violenta con una nueva fase depresiva de reestructuración del sistema mundial abrirá un periodo de revoluciones y contra-revoluciones mundiales parecido al que vivimos entre las dos guerras mundiales, pasando por las revoluciones sociales, de un lado, y el acenso del nazi-fascismo, de otro, con un costo de vida colosal para la humanidad.

Theotonio Dos Santos es Profesor Emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF). Profesor Visitante Nacional Sénior de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Presidente de la Cátedra y Red UNECO/UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible (REGGEN). Ver www.reggen.org.br



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