El 15 de julio de 1979 la lucha insurreccional dirigida por el FSLN había disminuido en la mayor parte de los frentes de batalla, con la esperanza de que el dictador Anastasio Somoza Debayle renunciara y abandonara el país. La moral de la Guardia Nacional era muy baja, miles de guardias abandonaban sus puestos y huían buscando refugio en Honduras y Costa Rica. Seis semanas de insurrección nacional habían provocado 40 mil vidas, la destrucción de casi media docena de ciudades por los constantes bombardeos de la Guardia somosista y cerca de 150 mil refugiados.

Ese 15 y el 16 se desarrollaron intensos enfrentamientos al oeste del Lago de Managua, entre la Paz Centro y Nagarote, al largo de la carretera que iba desde la ciudad liberada de León hasta Managua. Las fuerzas del FSLN prácticamente controlaban Masaya, por el sur controlaban El Crucero, avanzando en la zona montañosa en dirección a la capital.

El 16 de julio la fuerza aérea de Somoza bombardea Estelí, León y Matagalpa, mientras que el FSLN asalta exitosamente al cuartel de la Guardia, en las afueras de Matagalpa. La ciudad había sido liberada dos semanas antes y el Estado Mayor del FSLN había establecido un gobierno provisional municipal para normalizar la producción y los servicios públicos después de cuatro semanas de lucha. Por la tarde, Somoza da su última conferencia de prensa, mientras que los aviones de su Guardia continúan incendiando los barrios orientales de Managua. Por la noche, sin cuórum, presenta su renuncia ante la Asamblea Legislativa, la cual elige como presidente al diputado Francisco Urcuyo Maliaño, en la madrugada del 17 de julio de 1979. Unas horas después, el dictador junto con su familia y sus más cercanos colaboradores abandonan el país, poniendo fin a un régimen despótico de 43 años.

El nuevo presidente rompe los acuerdos suscritos entre Somoza y la Junta de Reconstrucción Nacional, comunicando su intención de seguir en el poder hasta mayo de 1981. En menos de 24 horas el ejército huye en desbandada, el gobierno se queda sin apoyo. El objetivo estratégico del FSLN se convertía en realidad al desaparecer en los hechos la Guardia Nacional, sustituyéndola por un nuevo ejército.

Esa situación es posible gracias a que las fuerzas del FSLN el 17 de julio incrementaron sus operaciones en todo el país contra la Guardia Nacional. Ese día son tomadas por los insurgentes las ciudades de Jauigalpa, Diria y Diriomo; las tropas de la Guardia en Masaya se rinden. Toman Granada. Desde el 17 las fuerzas del sur realizan su ofensiva hasta llegar a la capital el 20 por la mañana. Todas las fuerzas del FSLN recibieron órdenes de marchar a Managua. El “nuevo” presidente solo duró en el poder 40 horas y 43 minutos.

El 20 de julio de 1979, ante una multitud entusiasmada, repleta la Plaza de la Revolución, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, sus cinco miembros, juramentan y expiden su primera proclama.

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Sin embargo las revoluciones también son reversibles y cómo dice un poema de José Emilio Pacheco: “ Nosotros los de entonces ya no somos los mismos”. Después del triunfo de 1979, el imperialismo y sus contras, la burguesía revivida, la división en el FSLN, la corrupta “piñata” de varios de sus dirigentes y cuadros superiores, las reelecciones y el despotismo de Daniel Ortega y su familia y una falta de autocrítica, son hechos que vuelven a colocar la grandiosa revolución popular sandinista como cúspide de una lucha que alcanzó el pueblo nicaragüense, a la que habrá de volver y superar para que la Patria Libre de Sandino y de Fonseca brille en Nicaragua como brilla en la historia de Nuestra América.