Los mexicanos no podemos cruzarnos de brazos mientras el gobierno nos arrebata los alimentos de la mesa al imponer criminales alzas a los energéticos y a todos los productos y servicios, y mientras el futuro de nuestros hijos parece cada vez más incierto, en medio la terrible violencia que han desatado los gobernantes aliados a las mafias del narcotráfico para despojar y aterrorizar a todos los que vivimos de nuestro trabajo.

Con el triunfo del capitalismo salvaje, dependiente y anexionista, el gobierno ha entregado las más valiosas riquezas al capital transnacional, desmantelando las empresas y áreas estratégicas, cerrando toda posibilidad al desarrollo de un proyecto nacional, con lo que ha convertido a los capitalistas locales en simples franquiciatarios e intermediarios de los monopolios extranjeros.

Para detener la violencia de la alianza gobierno-cárteles así como la carestía de la vida, se requiere levantar un Programa de Reivindicaciones Sociales en donde se reflejen los intereses comunes y las necesidades inmediatas e históricas más sentidas de la mayoría de la sociedad, a la que nadie está dando alternativas y se encuentra desesperada por hacer algo para mejorar sus condiciones de vida. En consecuencia, se requiere que todos confluyamos en un Consejo Nacional de Resistencia, que posibilite la organización y la unidad del pueblo para lograr la correlación de fuerzas que se requiere para sostener un poder popular genuino.

Partimos de la premisa de que la línea de fuego más indestructible para el poder popular de nuestro tiempo reside en construir la organización con base en el trabajo y desde los trabajadores y desde la base en los lugares donde habitamos. De acuerdo con la experiencia y las relaciones sociales que hemos construido desde que surgimos como organizaciones que ejercemos la democracia verdadera y reivindicamos el análisis científico de la realidad cambiante, y sin limitarlas a estas tácticas (muchas en realidad ya se aplican en las comunidades, pero de manera aislada), proponemos levantar en barrios, colonias, escuelas y fábricas, formas concretas de poder obrero y popular que hoy no solo represente una pedagogía para la construcción del futuro socialista, sino un presente actuante en el que la nueva sociedad se proyecte en el aquí y el ahora.

No podemos definir con seguridad cuáles serán las coyunturas y los hechos que llevarán al pueblo a desplazar del poder a la burguesía dominante en nuestro país y a su gobierno servil.

El poder de la clase dominante mundial y nacional es desproporcionado en sus características económico militares pero a la vez podemos ver con claridad la crisis a la que se enfrenta la gran burguesía y en especial los monopolios, que se basa en la tendencia a la baja de la tasa media de ganancia, que explica cómo el incremento de la composición orgánica del capital determina que, en promedio y tendencialmente, descienda la tasa de ganancia aunque se produzcan repuntes locales durante un tiempo. El plusvalor, la plusvalía y la ganancia sólo la obtiene el capitalista mediante la explotación de la fuerza de trabajo cada vez más reducida (en su masa total) por el gigantesco desempleo nacional y mundial.

La unidad de acción que logremos en las luchas de todo el pueblo que incluirá a los sectores susceptibles de ser unidos frente a la opresión del capital: estudiantes, maestros, profesionistas, comerciantes, pequeños y medianos empresarios, transportistas, etc. representará indudablemente una base logística de apoyo que podrá ser capaz de poner en jaque a la estructura de la clase dominante y su estado corrupto y dependiente.

Será posible construir paso a paso las condiciones hacia una huelga general de producción y consumo, mediante tácticas de lucha en movimiento y la estrategia de unidad con todo el pueblo para respaldar las acciones del Programa de Reivindicaciones Sociales con capacidad de resistir y vencer las operaciones políticas, propagandísticas y represivas del Estado.

La construcción del poder obrero y popular en cada comunidad y unidad de producción unidos en el Consejo Nacional de Resistencia rumbo a la acción de huelga general y las acciones de masas que resulten serán indudables manifestaciones del poder de pueblo, dando origen a un doble poder desproporcionado al principio que podrá caminar incesantemente hacia la coyuntura definitiva porque las comunidades serán autosuficientes para soportar un largo camino y desarrollarán sistemas propios de vigilancia y autodefensa, aunado este proceso a la claridad de la necesidad de considerar a todo ser humano habitante de este país, con uniforme militar o sin él, dentro de la fuerza creciente frente a un sistema capitalista en su propia coyuntura decadente.

Bajo este compromiso podremos hacer realidad nuestra visión de que el presente socialista y el futuro socialista no son un sueño inalcanzable, y que así, la pedagogía del proceso se convertirá en la vida misma del proceso revolucionario.

Unidad Obrera Popular Independiente, Junio de 2017 (Este artículo es referencia del trabajo de Antonio García: Programa Nacional sobre conceptos del artículo de Iñaki Gil San Vicente en Comunera 22, Casa de los Pueblos-México.)