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Boletín Jubiladas (os) en Lucha, mayo 2020.

 

Desde el inicio de la contingencia sanitaria hemos visto cómo se han movilizado las y los trabajadores de las distintas instituciones de salud con un solo clamor, la falta de material, equipo de protección y personal. Mientras a diario el subsecretario de Salud, Dr. Hugo López Gatell, informa de las compras en China y otros países de material y equipo, en las clínicas y hospitales, no se ve reflejada esta abundancia, y son los trabajadores quienes compran con su salario el material para esta contingencia, como lo vienen haciendo desde hace tiempo para sus labores.

Hay un total divorcio de los directivos de la salud que dan conferencias de prensa a diario, con la realidad que se vive en los hospitales, relatamos breves testimonios de trabajadores del Hospital Regional de zona No 1 Gabriel Mancera, de la Ciudad de México, denuncia que ya fue publicada en algunos medios de comunicación, y es una muestra de lo que pasa en el país:

Este hospital es uno de los más grandes del IMSS en CDMX, pasó en 2020 a una reconversión para atender casos de COVID-19; para esto se suspendieron todas las consultas de especialidades normales y los pisos de medicina interna 5º y 6º, las cuales siempre desde su apertura han sido insuficientes, el hospital tiene mucha población de la tercera edad. Desde hace años se ha exigido personal médico y de otras categorías, pero siempre dicen las autoridades que no hay presupuesto para la contratación, muchos trabajadores nos jubilamos en las últimas décadas y esas plazas no se han recuperado.

Este hospital siempre se caracterizó por mucha sobrecarga de trabajo en todas las áreas, por eso no es de extrañar que dos médicos; la jefa de Medicina Interna, Rosa Betsabé Serrano Ostoa y la Dra. Diana Ruíz Dan, renunciaron hace como tres semanas por el incumplimiento de protocolos en el manejo y traslado de los pacientes a los pisos. La Dra. Diana era de jornada acumulada y la dejaban sola con los residentes el fin de semana con 98 pacientes a cargo, situación totalmente inhumana, pues los pacientes de COVID-19 la mayoría son de estado crítico, “además los ventiladores están muy desgastados, y los pacientes entubados se nos mueren”. En esa área de Medicina Interna hacen falta 16 médicos de base denuncian los residentes, pues de ellos se han quedado tres a cargo de más de 100 pacientes.

En la semana final de abril, por la presión de los médicos residentes de medicina interna se llevó a cabo una asamblea en el auditorio con el Director, el cirujano Hernández Paniagua quien se tardó más de un mes para escuchar las demandas de los médicos, a pesar de muchos escritos de estos. Le reclamaron su lentitud e ineptitud para organizar el proceso de trabajo, pues dio por hecho que los médicos especialistas de las áreas de consulta externa como: Urólogos, cirujanos, neurólogos, ortopedistas, otorrinos y demás especialidades, al suspenderse la consulta externa, ellos podrían ser jefes de equipo, organizadores con tres médicos de soporte para atender en los pisos a los pacientes de COVID-19. Ellos dicen que no se niegan a trabajar, pero no están capacitados para el área de Medicina Interna, aunque algunos estudiaron esa especialidad no están familiarizados con pacientes hospitalizados y mucho menos para atender a los pacientes de COVID-19.

Otro reclamo al director es que no se capacitó a los médicos y trabajadores, que todo se improvisó y que ahora tienen los pisos llenos, pues además de ser una enfermedad desconocida, hay un caos en la organización de las guardias y turnos, tampoco sabe nadie quién es el organizador pues no hay asignaciones por escrito. Los residentes de 4º año son los que llevan toda la carga, pues trabajan hasta guardias de 16 horas, con los trajes de protección con los que no pueden ni tomar agua, ni ir al baño, por lo tanto no se sienten apoyados por las autoridades. Ellos están capacitando a los médicos de otras áreas para poder salir adelante. También crece la preocupación porque la mayoría de los pacientes con COVID-19 pierden la vida.

Esta es la realidad en este hospital, además se quejan de que hay poco personal en el área de urgencias y que los pacientes COVID-19 llegan a los pisos sin estudios de rayos x, electrocardiograma, y entonces cómo salir con el paciente a los servicios de gabinete. Algunos médicos generales que llegaron como apoyo y que fueron contratados por la pandemia, no tienen la capacitación necesaria.

A pesar de esta adversidad, los médicos presentes en la Asamblea acordaron buscar formas de organización en el trabajo que permitan salir adelante con sus pacientes, diciendo que todos están en el mismo barco y que cualquiera se puede infectar, pero exigen a las autoridades que se pongan al frente en la resolución de los problemas. ¡LO QUE NO HAGAMOS NOSOTROS, NADIE LO HARA!

Categoría: Las Armas de La Crítica
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