Colectivo del periódico El Zenzontle.

Cambia el presidente de la república y según su planteamiento moral se propone cambiar la forma de administrar y gobernar: "no mentir, no robar y no traicionar".
Falta ver que el nuevo presidente no está sólo y si su equipo no mentirá, no robará y no traicionará, pues son muchos del mismo partido Morena, los que dudan de si la composición del gabinete de AMLO, de los diputados, senadores, gobernadores y alcaldes electos responderá a esa conducta, pues hay un historial en varios de ellos del lado de los poderes establecidos que llaman a la mentira, "reserva", al robo, "ganancia", y a la traición, "realismo político".


Pero quienes dan el beneficio de la duda se preguntan si ese cambio altera el régimen o solo el ejercicio ejecutivo del poder. Entonces aparece otro logro de Morena, y principalmente del pueblo que voto "parejo" por los candidatos de la coalición "hagamos la historia": han obtenido amplia mayoría en las cámaras de diputados y senadores, y los gobiernos de la Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz, así como una buena correlación en Puebla.

Pero falta comprender que cambiar los poderes ejecutivo y legislativo no transforma el régimen, sino sus posibilidades de reforma y contrarreforma, siempre y cuando haya la decisión para confrontar y no conciliar o solo maquillar lo que han hecho anteriores gobiernos oligárquicos (tanto del PRI como del PAN). Veamos las promesas  de "reconciliación" posterior a las elecciones; pero también la promesa de AMLO de "no les voy a fallar", que se matiza de inmediato cuando él y su equipo calman a empresarios y políticos con que "no habrá venganza", sino justicia contra los crímenes del actual régimen y que "por lo menos en los tres primeros años" no habrá expropiaciones, ni reversión de reformas claves para el capital como la reforma energética, la fiscal- "no habrá aumento de impuestos para nadie"-, la independencia del Banco Central en el manejo de la moneda, de la inflación y el déficit, dentro de los marcos del capital financiero internacional y sus organismos.

¿Cómo aceptar que son logros  para el pueblo "el respiro" a los pobres si sólo es mayor asistencialismo? A las personas de mayor edad se promete elevar sus pensiones sin modificar las reformas impuestas en el IMMS y el ISSTE, ni deslindarse de las recomendaciones neoliberales de la OCDE para afectar más con años de trabajo y cotización para alcanzar pensiones miserables. Tampoco beneficia al pueblo pobre la  aplicación de casi la misma vía neoliberal que Fox y otros gobiernos implantaron de empleo con beca temporal a jóvenes "aprendices", renovada según el modelo francer de "comper tencias" Conocer, subsidiada por el Estado y que beneficiará a las empresas en lugar de generar programas de empleo seguro y bien remunerado y de educación, salud, vivienda y seguridad social integrales, los que ni siquiera se realizarán gradualmente sin desaparecer los frenos neoliberales.

Y falta ver si eso es es posible sólo con frases como la dedicada a los jóvenes "Becarios Sí, Sicarios, No", si antes no hay educación, salud y empleo contrario el  llamado outsourcing y la carencia absoluta para muchas personas ocupadas sin seguridad social. Falta ver si el barrido de la corrupción "de arriba hacia abajo" y la austeridad y reducción del sueldo en los puestos altos de gobierno con mejoras a los trabajadores del estado de base, se extiende al reconocimiento de que urgen basificación y aumentos a los salarios generales de l@s trabajador@s y a los precios de los productos de campesinos y artesanos, a la vez que se controlan precios, tarifas y especulación monetaria de las empresas todas. Pero los voceros de economía del próximo gobierno y de conciliación empresarial como Romo y Urzúa no pasan de pedirles que apoyen programas contra la pobreza extrema, todavía dentro del asistencialismo focalizado que implantó el neoliberalismo.

Y en esta lista, un logro que está por verse es lo dicho y prometido por AMLO de cambiar el ejercicio de la democracia en lo electoral y en lo participativo, así como en la justicia, utilizando procedimientos como las comisiones de la verdad, las amnistías, y la revisión honesta de los casos.

Al respecto falta eliminar el sistema de partidos de Estado y el INE y los tribunales, si se ha prometido que se mantendrán, aunque quizás con una reducción al gasto en ellos. Más aún falta sanear las procuradurías y ministerios públicos y hacer respetar los derechos humanos.

No se ha comprometido a reconocer la exigencia de respetar autonomía que construyen los pueblos originarios, aquella plasmada en los Acuerdos de San Andrés, traicionados por el Estado y los partidos y enriquecida por pueblos y que ejercen en los hechos como defensa del territorio, integración de gobiernos con base a usos y costumbres, asambleas de decisión horizontal y formas de trabajo, protección y justicia comunitarias de las policías comunitarias, las rondas y las guardias, apoyándose en convenios internacionales como el 169 de la OIT y en la fuerza y la razón misma de la resistencia. Adelfo Regino  -próximo funcionario para la atención a pueblos originarios- insistió con Morena durante la campaña en llamar a los pueblos ancestrales a que se representaran a través de los partidos (incluso promovieron una cuota de diputados indígenas)  y no asumió ningún compromiso con los autogobiernos. Las organizaciones, comunidades y pueblos rechazaron esa maniobra entre otras cosas porque  su propuesta es organizarse desde abajo y gobernarse y defender la vida. Las consultas que el nuevo gobierno prepara siguen organizándose desde arriba, o sea la misma receta aplicada por el Estado y las transnacionales para simular un respeto a la autodeterminación de los pueblos, cuando en realidad los despoja y depreda sus territorios.

No hay muestras de cambios al régimen, menos aún del capitalismo, si tanto falta internamente, y si no se rompe la dependencia de la hegemonía y el intervencionismo estadounidense en campos, como los del comercio, la militarización, los sellos fronterizos que criminalizan la migración y en los programas que someten al pueblo a una guerra "contra las drogas" donde gana el negocio de las armas, del lavado de dinero y del servicio paramilitar para la entrada de las transnacionales.

Para que el régimen cambie y la población no caiga en el desencanto y de reversa del descontento a la apatía, falta lo principal: una fuerza independiente protagonizada por un pueblo consciente y organizado que no le baste con votar, si no piensa, decide y se gobierna por su cuenta y riesgo. Cambiará el régimen cuando desmontemos desde abajo el poder de los de arriba con una práctica anticapitalista, antirracista y antipatriarcal.

 

El ejemplo lo dan los pueblos en resistencia

Mientras las campañas electorales de los partidos contaminaban con toneladas de basura, tiempo al aire lleno de mentiras y con la corrupción y presión para que no valga el voto libre sino el comprado u obligado, varios pueblos originario pusieron el ejemplo de lo que es pelear porque con sus normas básicas haya gobiernos comunitarios fuera del sistema vicioso electoral y de partidos.

Las alianzas o coordinaciones en acción

En Michoacán, Veracruz, Chiapas, Puebla, Oaxaca y Chiapas han destacado las acciones de comunidades y pueblos originarios por hacer valer sus normas y la voluntad de autogobernarse.

Más de 40 comunidades indígenas, principalmente purépechas, bloquearon el 28 de junio cinco carreteras para rechazar la represión, criminalización, discriminación y despojo, y por la falta de seriedad e incumplimientos del gobierno federal para respetar acuerdos pactados.

Los inconformes bloquearon las carreteras Uruapan-Paracho; la salida de Uruapan a la autopista a Lázaro Cárdenas y la de Pátzcuaro a Zirahuén; así como las carreteras Zamora-Tangancícuaro, a la altura de Zopoco y la de Nahuatzen-Sevina.

El Consejo Supremo Indígena de Michoacán, CSIM, concentró para esas acciones a cientos de habitantes y autoridades en Santa Fe de la Laguna, Caltzont-zin, San Felipe de los Herreros, Cocucho, Zirahuén, Capacuaro, Huecorio, Zurumucapio, Zopoco, Pamatácuaro, Sicuicho, Cuanajo, Sevina, San Andrés Tziróndaro, Angahuan, Carapan, Comachuén, Paracho, Cheranástico, San Benito, Aranza, Tirindaro, Quinceo, Urapicho y Ahuiran. Ahí rechazaron los 10 decretos emitidos por el presidente Enrique Peña Nieto que pretenden abrir la puerta a la privatización de 40 por ciento de las cuencas hídricas del país, y 55 por ciento de las aguas superficiales de la nación.

Levantaron esos bloqueos luego de notificar a los institutos Nacional Electoral (INE) y Estatal de Michoacán (IEM) que no permitirían instalar casillas en Sevina y San Benito, así como en ocho comunidades del CSIM, advirtiendo además a los gobiernos federal y estatal que no permitirá instalar la caseta de cobro de Tzicuindio en el Puente de Ajuno.

En la víspera electoral, en Nahuatzen se logró que no se instalaran las casillas electorales.

Ante la provocación, la alerta comunitaria

Por su parte, la organización indígena Las Abejas de Acteal manifestó en un comunicado: "En tiempo electoral los gobiernos y candidatos aspirantes se olvidan de lo más fundamental, los "Derechos Humanos". Sus discursos centran en sumar votos y los dirigen para ganar simpatía de los electoreros...  la corrupción no es el único mal que aqueja nuestro país, también son graves problemas nacional la enorme desigualdad social, marginación, extrema pobreza, injusticias, violaciones de derechos humanos impunes e imperante en nuestro país, es lo que más hiere y sangra nuestro país, pero sobre todo es el reclamo constante de los pueblos indígenas de México."

Preguntaron a los gobiernos y aspirantes: "¿el respeto de los Derechos Humanos no es principio básico para ejercer la democracia en México? ¿Dónde quedan las víctimas de violencias, los asesinatos y las masacres cometidos por el estado mexicano? ¿Los desaparecidos y los presos políticos? ¿El derecho de los pueblos indígenas? y ¿los Acuerdos de San Andrés Sakamchen de los Pobres?"  Al final dicen que si bien ellos no votarán, exigen respeto y no represión para quien vote.

Y también en Chiapas el 29 de junio de 2018, indígenas tzeltales de Amador Hernández, municipio de Ocosingo, una comunidad de la Selva Lacandona de influencia zapatista, denunciaron el acoso militar con sobrevuelos por parte de la Marina y la Fuerza Aérea, lo que puso en estado de alerta a sus pobladores. Los indígenas manifestaron su preocupación y rechazo por el acoso y hostigamiento militar que han sufrido desde hace varios días, pero que el viernes escaló cuando 29 aviones de la Fuerza Aérea Mexicana y helicópteros artillados de la Marina realizaron vuelos rasantes en la comunidad. Ante el intento de aterrizar en la comunidad un helicóptero con personal armado, la población zapatista y no zapatista se concentró y los obligó a alejarse. La provocación es otra forma de medir la decisión de los pueblos. Por igual en los municipios de Tila y  Oxchuc se presiona y acosa ala población que utiliza la autodeterminación para gobernarse. El divisionismo partidista es el medio que utiliza el Estado.

Finalmente en Guerrero y Oaxaca donde cada día hay muertos y desaparecidos por la violencia política y la violencia del narco negocio que implantan el terror y provoca la inmediata militarización de las regiones en las que los pueblos resisten para intimidarlas, muchas comunidades están en alerta para defender sus decisiones comunitarias. Es semejante a la Alerta Roja que las comunidades purépechas de Nahuatzen, Michoacán hacen en esta coyuntura dispuestos a que en su territorio no se den las elecciones del sistema dominante.

En la misma región Metropolitana del país, coinciden poco apoco desde sus trincheras, además de la representación Náhuatl del CNI- CIG  y la creciente confluencia de organizaciones, activistas, pueblos y comunidades en la Coordinación Metropolitana,  el proyecto de la Asamblea Autónoma de los Pueblos de la Cuenca de México, que se fortalecen internamente con base en decisiones y acciones definidas en sus propias asambleas, donde los asesores  y expertos colaboran y no deciden por ellos,  y poco a poco se unen en acciones ante megaproyectos de muerte como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la expropiación o despojo de tierras, agua y bosque  y la depredación bio-cultural.

Todxs exigen respeto a los pueblos sin intermediarios partidistas, ni mesías, no aceptan arrodillarse porque piensan, deciden, actúan y se defienden por su cuenta. Ese es un modo real y efectivo de no reproducir el sistema de partidos de Estado viejo o renovado.


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