En los dos últimos años, Enrique Peña Nieto ha prometido que se recuperaría el poder adquisitivo del salario, esto a partir de las protestas populares y de

algunas cámaras empresariales ante la alza de precios desatados por el gasolinazo y la caída del peso ante el dólar. Al inicio de este año se creía que esa promesa planteada en diciembre pasado de que para abril o para mayo habría un aumento más al salario mínimo que se sumaría al anual y lo acercaría de 88 pesos a la cifra mágica, pero absolutamente insuficiente de 100 pesos, cuando una familia media necesita alrededor de 400 pesos diarios para obtener una canasta básica recomendada.